Secretaria Distrital de Ambiente.2

Omar Martínez            100%

Laura Vallejo               100%

Maria Luisa Pulido       100%

 

Secretaría Distrital de Ambiente

Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental

 

i)Introducción:

En el siguiente escrito se pretende estudiar la labor que ha cumplido la Secretaría Distrital de Ambiente, a través de la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental, para disminuir el impacto ambiental de las industrias presentes en el perímetro de Bogotá. Específicamente nos concentraremos en el análisis del programa de Gestión Ambiental Empresarial, implementado por el actor para involucrar a las empresas en la conservación del medio ambiente. En primer lugar presentaremos la descripción del autor y las razones por las cuáles su función es primordial en el manejo de un tema de interés público: el medio ambiente. En segundo lugar explicaremos la metodología que desarrollamos para la elaboración de nuestro trabajo de campo. En tercer lugar estudiaremos con detalle el programa escogido (GAE), mostrando su estructura, duración, beneficios, dificultades y retos. Luego analizaremos, a la luz de los conceptos del curso, el actor y el programa escogidos. Por último presentaremos las conclusiones a las que llegamos después de haber realizado esta investigación.

ii)            Descripción del actor y su relevancia en un tema de interés público:

En este trabajo se buscará seguir y analizar la gestión de la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental, entidad que hace parte de la Secretaria Distrital de Ambiente (SDA) de Bogotá. Esta última fue creada con el objetivo de orientar y dar un uso y manejo adecuado a los recursos naturales del Distrito y es “la entidad promotora del desarrollo sostenible y el ambiente sano en el Distrito Capital para elevar la calidad de vida de sus habitantes”[1]. Se trata de una entidad público estatal que depende en su totalidad de la Alcaldía Mayor de Bogotá (sus recursos y el nombramiento de su director provienen de la Alcaldía) y que busca crear y fomentar en la sociedad el respeto hacia la naturaleza. También, procura administrar los recursos naturales, controlar e intervenir sobre los factores urbanos y rurales de deterioro ambiental.

Decidimos trabajar con la SDA porque gestiona un tema de interés público: el medio ambiente. Éste, además de ser un punto de atención en el mundo entero, es un tema primordial en la ciudad de Bogotá, pues los niveles de contaminación de la capital son muy altos. Según la clasificación realizada por el Banco Mundial en el 2005, en su estudio World Development Indicators, Bogotá se encuentra ubicada en el puesto 37 entre 110 ciudades en cuanto a niveles anuales de contaminación por PM10 (polvo y hollín). Además, según este mismo estudio, ocupa el tercer puesto entre las ciudades latinoamericanas, siendo precedida solamente por Ciudad de México (primer lugar) y Santiago de Chile (segundo).  Estos indicadores se ven reflejados directamente en la salud de los habitantes de Bogotá, cómo lo señala Lucevín Gómez en un artículo publicado recientemente en el periódico El Tiempo y titulado “Calidad del aire sigue como enemiga de la salud de los bogotanos”:  “El registro dista del máximo de 20 microgramos señalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como no nocivo para la salud, dado que esas microscópicas partículas son fácilmente respirables y se asocian como causantes de las enfermedades respiratorias agudas en los menores de 5 años”.[2]

Debido a que según la SDA el 22% y el 10% de la contaminación del aire y del agua se deben a emisiones y vertimientos industriales, respectivamente. Nos pareció primordial analizar cómo la Secretaría desarrolla proyectos que promueven el uso sostenible de los diferentes recursos en el sector empresarial de la capital porque, a pesar de que quedan aún muchos retos, ha habido grandes logros en la reducción de la contaminación industrial. Por ejemplo, según el DAMA, en el año 1996  en Bogotá, la contaminación industrial era equivalente al 42% de la contaminación total producida en la capital.

La Secretaría Distrital de Ambiente fue creada por el consejo de Bogotá por medio del Acuerdo 257 de 2006. Mediante este acuerdo la secretaría entró a reemplazar al DAMA, organismo que se encargaba anteriormente de atender los asuntos ambientales en el distrito de Bogotá. Es importante aclarar que esta reforma se llevó a cabo dada la necesidad de establecer una entidad pública que mejorara la calidad de vida de los ciudadanos y se consolidara como la responsable del sector ambiental en la capital. En cuanto a su relación con otras entidades, además de la relación directa con la Alcaldía, la entidad debe hacer rendiciones de cuentas anual y mensualmente a la Contraloría de Bogotá. Así como debe presentar un informe anual de evaluación de control interno contable a la Contraloría General de la Nación.

En aras de lograr el objetivo para el cual fue creada, la SDA desarrolla varios programas como: el Programa de Gestión Ambiental al Sector de la Construcción, la Red de Calidad del Aire, del Agua y de la Educación Ambiental y el Programa de Gestión Ambiental Empresarial, entre otros que buscan el bienestar colectivo de la sociedad.

A la Secretaría Distrital de Ambiente se encuentra adscrita la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental Empresarial, que depende directamente de la Dirección de Gestión Ambiental[3] .Dentro de los programas realizados por la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental se destaca, como el más importante, el Programa de Gestión Ambiental Empresarial (GAE) que es una herramienta enfocada a la autogestión ambiental del sector empresarial de Bogotá[4]. El programa beneficia a empresas que estén registradas ante la cámara de comercio de Bogotá, que se encuentren en la jurisdicción de esta ciudad y que realicen actividades económicas diferentes a consultorías o asesorías.

iii)          Metodología:

Para el análisis de la gestión del actor seguimos como metodología la elaboración de entrevistas con funcionarios encargados de la subdirección y del programa. Se realizó una primera entrevista con la señora Luisa Masso de la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental empresarial quien es la directora del primer nivel del programa (ACERCAR) y quien nos explicó las cinco etapas del programa y aspectos generales del mismo. Igualmente se hizo una entrevista a Juan Rúa, director de la Subdirección, quien nos habló acerca de la historia de la Secretaría y sus proyectos. Dado que nos enfocamos en la última etapa del proceso, es decir la red de empresas, también realizamos una entrevista al encargado de este nivel el señor Oscar Vargas. Él nos ayudó, también, a establecer y descubrir cuáles son los retos del programa para el futuro. La información obtenida a través de los distintos acercamientos fue primordial para la elaboración de la descripción del actor y de su análisis a la luz de los conceptos del curso.

Para conocer cuáles son, para las empresas que ya recorrieron y aprobaron todo el proceso, los principales beneficios y dificultades, nos basamos en las entrevistas realizadas en COLCAFÉ y PROTELAS. En la primera entrevistamos a Mauricio Menco, encargado ambiental de la planta de producción en Bogotá. En la segunda tuvimos contacto con Eduardo Franco, jefe de mantenimiento y proyectos de la empresa. Estas dos organizaciones forman actualmente parte de la red de empresas ambientalmente sostenibles. Con esta información, buscamos dar una visión de los participantes respecto al programa, explicar cuál  fue la razón para entrar a involucrarse en la red de empresas, cuáles creen que son sus mayores logros y sus mayores retos.

iv)          Descripción del Programa de Gestión Ambiental Empresarial:

En esta investigación nos centraremos específicamente en el Programa de Gestión Ambiental Empresarial desarrollado por la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Empresarial. El programa promueve políticas de producción y consumo sostenible para las empresas y es una “herramienta enfocada en la autogestión ambiental del sector empresarial de Bogotá”[5]. Busca que las empresas operantes en Bogotá se involucren activamente en la conservación del medio ambiente a través de la implementación de políticas ambientales que vayan más allá de la normatividad regular.

El objetivo final de este programa es la conformación de una red de empresas ambientalmente sostenibles. Debido a que no todas las empresas se encuentran en la misma situación en el momento de ingresar, la estructura se divide en cinco niveles (que se tratarán adelante con mayor detalle) para que las empresas evolucionen ambientalmente:

  1. ACERCAR: Ofrece a los empresarios interesados información en cuanto a la normatividad ambiental
  2. PROMOCION PARA LA PRODUCCION Y CONSUMO SOSTENIBLE: Promueve e incentiva el desarrollo de proyectos sostenibles con empresas que se encuentran en procesos de formación ambiental.
  3. SISTEMAS DE GESTION AMBIENTAL: Busca fortalecer conocimientos y habilidades a través de su programa de capacitación, como una herramienta que le permita al sector empresarial de la ciudad la implementación de sistemas de gestión medioambiental.
  4. PROGRAMA DE EXCELENCIA AMBIENTAL DISTRITAL (PREAD): Hace un reconocimiento a las empresas por su desempeño y gestión ambiental en Bogotá.
  5. RED DE EMPRESAS AMBIENTALMENTE SOSTENIBLE: Promueve la unión de las empresas PREAD en torno al desarrollo de proyectos ambientales de impacto para la ciudad.

Durante el proceso de las empresas, en estos niveles, se busca la reducción de la contaminación por emisión de residuos gaseosos, sólidos y líquidos que puedan deteriorar el aire, el subsuelo o los recursos hídricos de la capital. Hacia el año 2008, la gestión ambiental con el sector empresarial se basaba en cuatro programas que funcionaban de manera individual: Acercar (operado por la Cámara de Comercio de Bogotá); Acuerdos de Gestión Ambiental Sectorial (derivados de los convenios de producción más limpia); Escuela de Formación Pread y PREAD (con auditorías realizadas por la Universidad Nacional o personas naturales). Cada uno de estos programas tenía su propia estructura y su propia dinámica. Pero esto comportaba una fragmentación en el programa que no facilitaba la participación continua y organizada de todas las empresas. Por esta razón, a partir del año 2010 la Secretaría Distrital de Ambiente creó el esquema de acompañamiento denominado Programa de Gestión Ambiental Empresarial – GAE.

Para el reclutamiento de las empresas que quieran participar en el programa la Secretaría realiza una convocatoria abierta a través de correos electrónicos, invitaciones a diversas asociaciones, cartas de invitación personalizadas a los industriales para que participen voluntariamente en el proceso dado que el programa es voluntario y gratuito para todos los empresarios que quieran participar. Los requisitos que estas empresas deben cumplir es que deben estar ubicados en la jurisdicción de la Secretaría Distrital de Ambiente y estar registrados en la Cámara de Comercio. El empresario interesado en el programa tiene que completar un formulario que le permite a la Secretaría realizar una visita a la compañía y hacer un diagnóstico para ver en que estado se encuentra.

Si la empresa aún no cumple con la  normatividad básica ambiental debe empezar desde el nivel I. En éste se le informarán las consecuencias de no cumplir con las normas por medio de charlas, primero, y de capacitaciones, después. En una primera instancia no hay repercusiones sobre las empresas que no cumplan las reglas, pues se pretende solucionar las fallas por medio del programa. Si, por el contrario, la empresa cumple con los requisitos básicos, puede empezar desde el nivel II. A cada empresa se le asigna un tutor que se encarga de acompañarla y orientarla durante el proceso en cada uno de sus aspectos. Si las empresas cumplen con la normatividad y los requisitos de cada nivel, se les entrega una certificación y pueden optar por pasar al siguiente nivel.

Con los niveles I, II Y III el programa realiza dos ciclos al año, pues cada ciclo dura aproximadamente seis meses desde el momento de inscripción. El PREAD (nivel IV) se desarrolla durante un año y la red de empresas, ultimo nivel, dura hasta cuando la empresa quiera seguir vinculada con el programa. En promedio una empresa (disciplinada) que empiece en el I nivel se demora 4 años en llegar a la red de empresas. En el pasado, las empresas que lograban llegar al PREAD eran en su mayoría grandes. Pero actualmente la participación de las PYMES ha incrementado. Sin embargo las compañías que conforman la red de empresas suelen ser organizaciones de amplias dimensiones como Colcafé, Nacional de Chocolates, Brio y Challenger, entre otras. Las capacitaciones de todos los niveles son realizadas por funcionarios del programa pero para ciertos temas tienen apoyos externos como Universidades.

Es importante aclarar que hasta hace dos años el máximo nivel era el PREAD, nivel en el cual la empresa cumple con la excelencia ambiental. Sin embargo el director de la etapa de redes, Oscar Vargas, nos cuenta que surgió la inquietud de qué papel podría cumplir la empresa excelente en tema ambiental para participar activamente en la conservación del medio ambiente. Entonces se decidió crear la red de empresas para que aquellas entidades que estén interesadas puedan hacer esfuerzos conjuntos para impulsar el desarrollo ambiental empresarial de la ciudad. Se discuten y promueven temas y proyectos específicos que puedan tener resultados positivos para todas las empresas involucradas en el programa. Actualmente se manejan: ciclo de vida, huella de carbono y, en especial, compras verdes. Oscar Vargas hizo especial énfasis en esta última política, pues el impacto ambiental que conlleva se extiende través de la cadena de suministro de cada empresa. Lo que se busca por medio del sistema de compras verdes es que las empresas adopten un sistema de requisitos para sus proveedores. Si cada organización exige unos estándares mínimos ambientales a quienes les proporcionar suministros, logra que el número de empresas comprometidas con el medio ambiente sea cada vez mayor.

Beneficios:

El programa ofrece incentivos monetarios y no monetarios. Dentro de los primeros, las  empresas participantes tienen derecho a capacitaciones gratuitas, equivalentes a un diplomado, publicaciones, apoyo técnico personalizado, conocimiento de los trámites ambientales obligatorios, de prácticas y estrategias ambientalmente sostenibles. Entre los segundos están la adquisición gratuita de la herramienta de Ecoindicadores, la posibilidad de comercializar residuos (BORSI), la reducción de costos de ineficiencia, apertura a nuevos mercados, reconocimiento sectorial y beneficios tributarios. Estos últimos son específicamente  la deducción en el IVA (Reglamentado por el Decreto 2532 de 2001) y en los Impuestos de Renta (Reglamentado por el decreto 3172 de 2003) y Predial (Reglamentado por la Resolución 7189 de 2010).

Sin embargo, a pesar de tener los datos específicos que nos proporcionó Luisa Masso sobre los beneficios del programa, nos parece fundamental incluir el testimonio de Mauricio Menco (COLCAFE) y Carlos Eduardo Franco (PROTELAS). Según el señor Menco los incentivos económicos son algo secundario. Colcafé no utiliza la certificación otorgada por la SAD en ninguno de sus empaques, de manera que no está buscando atraer clientes mediante su participación en el programa. La empresa recientemente entró en el mercado asiático y para éste, el compromiso ambiental no es necesario. Según el supervisor ambiental “ha sido más que todo un proceso voluntario”. En el caso de Colcafé la empresa ya contaba con un sistema de producción sostenible y la entrada al programa fue ágil y sin complicaciones porque fue una orden directa de la Vicepresidencia del grupo NUTRESA. Menco afirmó que más que tener mejoras en el proceso de producción que ya estaba perfeccionado, Colcafé se involucró, mediante el programa, en la participación activa para la construcción del medio ambiente. Para él el mayor beneficio del programa es la relación que proporciona con otras empresas, pues se genera una colaboración mutua, cada avance que se logre hacer se comparte y se trabaja en conjunto, por medio de asesorías interempresariales.

El programa le proporcionó a Colcafé una nueva cultura organizacional, de hecho el trabajo de Mauricio Menco es el de acompañar a cada trabajador de la planta para que entienda las repercusiones ambientales del proceso y se concientice acerca de cómo disminuir los niveles de contaminación. Así mismo se les involucra mediante la siembra de árboles en la planta y la utilización de un sistema de reciclaje de todo lo que se consume.

Por otro lado también es interesante ver el caso de PROTELAS, pues es una compañía que empezó desde el nivel I y actualmente se encuentra en nivel V. Esta compañía se vinculó GAE por el compromiso que tenían con la protección del medio ambiente, el acceso a acompañamiento y la posibilidad de intercambiar con otras empresas experiencias. Sin embargo, en este caso, Franco reconoce que los incentivos económicos (descuento de 20% en el predial) y el reconocimiento Distrital fueron fichas atractivas para entrar en el programa. Después del proceso, Carlos Eduardo afirma que el mayor beneficio fue estar permanentemente involucrado en el cumplimiento de la responsabilidad social de protección de medio ambiente. Actualmente la empresa cuenta con un sistema de gestión de medio ambiente, logró fortalecer el programa de RESPEL y de residuos sólidos y compiló el normograma Nacional y Distrital, estableciendo la metodología de matriz de aspectos e impactos de proceso en la compañía.

Para esta compañía las capacitaciones que se dan al iniciar el programa son muy buenas,  pues brindan orientación y conocimiento muy útil y gratuitamente. También fueron identificados como indispensables los beneficios tributarios, pues así se aumenta la capacidad de que las empresas puedan hacer inversiones en medio ambiente. En comparación con COLCAFÉ, PROTELAS si busca el reconocimiento dado que según Franco el programa debería publicitar más el reconomiento de las empresas que logran llegar al V nivel y que se encuentran comprometida con el medio ambiente.

Dificultades:

Según Rúa, el director de la Subdirección, una de las dificultades más grandes que enfrentan las empresas para llegar al nivel IV es el incumplimiento de los requisitos de locación.  Muchas de las entidades participantes están ubicadas en un suelo no permitido. Esto quiere decir que se encuentran localizadas en un terreno que, en un principio, no deberían estar usando. El nivel IV requiere que las empresas estén en un suelo autorizado, esto quiere decir que deben cumplir con toda la normatividad ambiental. Debido a que muchas compañías no cumplen con este requerimiento no pueden pasar del nivel III, ni concluir el proceso. De hecho de 3000 empresas que han ingresado al programa, sólo 80 se encuentran en este momento en el nivel PREAD y 50 conforman la red de empresas comprometidas con el tema ambiental (última etapa).

Para PROTELAS la mayor dificultad durante el proceso fue el hecho de crear una cultura ambiental al interior de la organización en el personal y en la búsqueda de la trascendencia a sus hogares. Por otro lado Carlos Eduardo sugiere al GAE reforzar el proceso de acompañamiento al interior de las empresas contando con un recurso disponible por empresa que facilite el acompañamiento técnico.

Retos:

Unas de las expectativas más importante que se tienen en cuanto al nivel V del programa es básicamente que las empresas vayan moviendo al sector empresarial del país hacia temas que son fundamentales como las compras verdes (meta de aquí a dos-tres años) y la huella de carbono. Actualmente tienen 30 empresas que ya midieron la huella de carbono pero el objetivo es expandirse a un número más grande. En cuanto al tema de ciclo de vida la expectativa es que de aquí a 4 años se desarrollen productos y servicios ambientalmente amigables con el fin de ir incrementando este tipo de productos.

iv) Relación del Actor con los conceptos del Curso:

En relación con los temas del curso creemos que, para analizar la gestión del actor escogido, son pertinentes las ideas de Ostrom, Besley y Gathak y Garay. A pesar de que el autor puede ser visto desde otras perspectivas vistas en la clase de Gestión de lo Público de la Universidad de los Andes, decidimos enfocarnos en las tres que consideramos están más relacionadas con la acción de la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental. A través del programa específico de Gestión Ambiental Empresarial, lo que el Estado está tratando de contrarrestar es una externalidad negativa que las empresas normalmente no contemplan en el desarrollo de su razón social. La entidad es consciente de las dificultades que hay al intentar proteger recursos de uso común y, por esta razón, divide el plan de acción en diferentes etapas.

Como Ostrom afirma en el texto “Private and Common Property Rights”, en los recursos de uso común nadie tiene el derecho legal de excluir a otros de usar dichos recursos.[6] El aire, en este caso, es un recurso de uso común y un bien público, pues no es rival (el que un individuo disfrute de un aire más limpio no impide que alguien más lo haga, o el hecho de que alguien se beneficie de un menor nivel de contaminación no disminuye o impide la posibilidad de que otro se beneficie) y, tampoco, excluyente (nadie puede ser excluido de respirar un aire más limpio o de disfrutar los beneficios de salud derivados de vivir en una ciudad menos contaminada por desechos industriales). Por esta razón se vuelve difícil y costoso regular el consumo y la manipulación de estos bienes. En otras palabras el problema consiste en que, al ser el acceso a este tipo de bienes libre, los usuarios no asumen la responsabilidad de las actividades que pueden alterarlos y regular las actividades de los consumidores y su  impacto es, por decir lo menos, complicado.

Las diferentes partes en las que está estructurado el plan de trabajo de la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental contemplan estas dificultades. La etapa de acercamiento pretende romper los obstáculos que existen para algunas de las empresas. Con el término obstáculos hacemos alusión a la poca información acerca de políticas ambientales que tienen muchas organizaciones. En Colombia, como en otros países del mundo, hubo (y hay todavía) una permisividad prolongada para las empresas en el trato del entorno. Por esto no solamente es nociva la  flexibilidad de la normatividad, sino la legitimidad que ésta ha obtenido gracias a que, durante mucho tiempo, no se ha hecho nada al respecto. Esta primera fase del programa quiere dar a conocer las normas ambientales que han sido implementadas.

En la segunda instancia del programa se busca acabar, también, con la desinformación de las empresas. Sin embargo se infunde un conocimiento más profundo. No se trata ya de dar a conocer regulaciones, sino de involucrar a los distintos empresarios en la construcción de un medio ambiente sano. Al ofrecer capacitaciones y promover la implementación de programas ambientales, la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental proporciona información completa, acertada y gratuita sobre métodos para cuidar el aire y el agua que diversas organizaciones tienen a su disposición. En esta etapa, que tiene una duración de cuatro meses, se desarrolla un cronograma de conferencias y actividades encargadas de fortalecer dos ejes temáticos: producción y consumo sostenible (estrategias ambientales, eficiencia en consumo de recursos) y alianzas interinstitucionales (SENA, universidades).

A través de estas dos fases lo que el autor busca contrarrestar es la falta de información de las empresas. Gracias a esta parte del proyecto se hace posible que las empresas tomen conciencia de que las actividades que desarrollan diariamente tienen un impacto ambiental que  perjudica a toda la sociedad. De esta forma la externalidad negativa deja de ser un hecho aislado dentro de la producción y puede ser luego, internalizada.

Para analizar el tercer nivel es pertinente la lectura de Besley y Gathak pues a través del programa de Gestión Ambiental Empresarial lo que el actor está tratando de crear es, precisamente, lo que los autores declaran como escaso en la provisión de bienes públicos: incentivos. Éstos, como afirma la lectura, no solo son económicos, sino no-monetarios. En esta instancia del programa la Subdirección de Ecourbanismo y Gestión Ambiental proporciona profesionales de planeación y desarrollo que acompañan a las empresas en la incorporación de estrategias ambientales dentro de sus procesos administrativos y productivos. Esta fase del programa, además de apelar a motivaciones monetarias (prevenir sanciones por incumplimientos legales y optimizar los recursos), apela a la preocupación de las organizaciones por su imagen y por la percepción de sus clientes (mejorar imagen corporativa). Las capacitaciones, retroalimentación y visitas de seguimiento que el programa le ofrece a las empresas buscan incentivar a las empresas mostrando que además de los resultados inmediatos que puede tener la implementación de medidas ambientales, la adopción de estas políticas les puede incluso abrir puertas hacia otros mercados.

Por medio del 4 y 5 nivel el programa quiere enfrentar uno de los mayores retos: convertir a las empresas en agentes dentro de la construcción de lo público. En esta fase del proyecto es pertinente remitirse a la idea de Garay de “capacidad de agencia”, pues el Estado no sólo quiere garantizar que las regulaciones ambientales sean cumplidas, sino que  se enfoca en reconocer las acciones de liderazgo ambiental que van más allá del cumplimiento normativo. Se quiere fomentar la conciencia, entre las empresas, de la importancia de la participación activa en el cuidado del medio ambiente, así como se busca crear redes de organizaciones ambientalmente sostenibles. Esos dos últimos puntos serían equiparables a lo que Garay, al hablar del ciudadano, describe como participación del agente dentro de una sociedad civil organizada. Ya que el objetivo principal del programa de Gestión Ambiental Empresarial es convertir a las organizaciones en organismos conscientes y activos en la protección de los recursos de uso común, no sólo de la mano del Estado, sino con la creación de redes empresariales que puedan apoyarse entre sí para la construcción de lo público.

Conclusiones

Después de haber analizado y estudiado en detalle el Programa de Gestión Ambiental Empresarial podemos concluir que la gestión por parte de la Secretaría Distrital de Ambiente es un ejemplo exitoso de gestión pública por parte de una entidad estatal. Como explicamos en el documento el GAE ha tenido repercusiones importantes sobre los niveles de contaminación de Bogotá, pero también sobre la conciencia de las empresas acerca del medio ambiente. La SDA logró unificar en un solo programa varios niveles que antes funcionaban como programas independientes y desintegrados y creó un hilo conductor entre estos. Ha logrado no solo aumentar la participación de las PYME en el programa, sino también la participación de estas en la red de empresas comprometidas con el medio ambiente (V nivel).

Un aspecto importante del programa es que las empresas que forman parte de éste lo hacen de manera voluntaria y no se emplea la promesa de castigo como medio para lograr compromiso.La participación por parte de las empresas en el programa no sólo les facilita el cumplimiento de la normativa ambiental, sino que también les ayuda en cuanto al mejoramiento de su cultura organizacional y en cuanto a la internalización de costos en el proceso de producción. También es una oportunidad para que las empresas empiecen a ejercer el rol de “jalonadoras” de y con otras empresas (como nos comentaba Oscar Vargas en la entrevista el objetivo de la V etapa es que las compañias que ya conforman la red de empresas empiezen a exigir también a sus proveedores un cierto compromiso con el medio ambiente). Sin duda las empresas que se encuentran en el último nivel son ejemplares a la hora de hablar de desarrollo sostenible. Sin embargo consideramos que tal vez el mayor reto del programa es reforzar los niveles más bajos, pues el nivel del compromiso de las empresas que apenas empiezan aún es débil.

Bibliografia

Besley, T. Gathak, M. (2004). “Public Goods and Economic Development”.

Bresser, L & Cunill, N. (1998)”Entre el Estado y el Mercado: lo público no estatal.

Entrevista Luisa Masso (Programa GAE) realizada el 10 de Septiembre del 2012

Entrevista Juan Rúa (Programa GAE) realizada el 14 de Septiembre del 2012

Entrevista realizada a Oscar Vargas (Programa GAE) el 6 de Noviembre del 2012

Entrevista realizada a Carlos Eduardo (PROTELAS) el 8 de Noviembre del 2012

Entrevista realizada a Mauricio Menco (COLCAFE) el 9 de Noviembre del 2012

Garay, L. (2002) “Repensar a Colombia: hacia un nuevo contrato social.” Págs. 69-101

Ostrom, E. (2000). “Private and Common Property Rights”. En Bouckaert, Boudewijn and De Geest, Gerrit (eds.) Encyclopedia of Law and Economics , Cheltenmham, Edward Elgar, 2000.

Programa de Gestion Ambiental Empresarial
http://www.programagae.mex.tl/ consultado en web el 16 de octubre del 2012.


[5] Página web secretaría distrital de ambiente, http://www.ambientebogota.gov.co/web/sda/gestion-ambiental-empresarial

[6] Ostrom, E. (2000). “Private and Common Property Rights”. En Bouckaert, Boudewijn and De Geest, Gerrit (eds.) Encyclopedia of Law and Economics , Cheltenmham, Edward Elgar, 2000.

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