Humedal de Córdoba

Por: Catalina Arango – Silvana Daza – Camilo Botero – Nicolás Corrales

La correcta gestión y por tanto preservación de los humedales es un tema que nos concierne a todos, pero ¿por qué? Para ésto queremos plantear la perspectiva de los humedales como ecosistemas vitales para el desarrollo de la vida humana.

Los humedales son cuerpos de agua poco profundos que cumplen con funciones como la regulación del ciclo hídrico (controlan las inundaciones, retienen sedimentos y nutrientes, son reservorios de agua), el mejoramiento de la calidad del aire (retenedores de polvo, sumideros de CO2, regulan la temperatura, productores de oxígeno), y son el refugio de muchas especies (endémicas y migratorias). Además, los humedales son purificadores de agua, o sea sintetizadores de agua potable, bien necesario para la vivencia del ser humano.[1] Todo lo anterior hace evidente la importancia de estos cuerpos de agua para los seres humanos y nos permite entender que su preservación es un tema que nos concierne a todos, por tanto se encuentra dentro de temas a tratar en un espacio de interés público.

A pesar del reconocimiento legal, estos cuerpos son vistos como obstáculos para el desarrollo urbano y agrícola. Por ésto, muchos  humedales han sufrido pues sus aguas han sido drenadas afectando su funcionamiento natural e impidiendo que cumplan sus funciones como elementos dinámicos de los ecosistemas naturales. Además, como la mayoría de humedales se encuentran rodeados por sectores urbanos son fácilmente contaminados, depositándoles basuras y tóxicos que alteran y deterioran el estado natural del humedal, generando también problemas de salud pública. Nuestro desinterés por estos ecosistemas ha sido tal que en 1960 los humedales y lagos de la sabana de Bogotá ocupaban más de 50.000 hectáreas, hoy solo existen 800 hectáreas[2].

Dadas las constantes problemáticas que enfrentan estos ecosistemas, y dado que todo esto es un tema de interés público, debemos preocuparnos, todos nosotros y no solo el estado, por empezar a asignar la gestión de estos a algún actor con el interés de defender la preservación de los humedales. A la vez, si ya existe un actor analizar su gestión con el fin de catalogarla como positiva negativa o neutral para el humedal.

 

 

Humedal a analizar:

El Humedal de Córdoba está localizado en Bogotá entre las calles 116 y 127 y entre las avenidas Córdoba y Boyacá que lo fragmentan en 3 sectores: La sección entre la Avenida Suba y la calle 127 (16,2 hectáreas) que se caracteriza por tener una alta carga orgánica. La sección entre la Avenida Boyacá y Avenida Suba (21,4 hectáreas), es la sección más grande con el 53% de la extensión total del humedal y la zona mejor conservada en calidad ambiental; y la sección norte (2,8 hectáreas) de la calle 127 que se considera la sección más descuidada y contaminada del humedal. [3]

Este cuerpo de agua alberga alrededor de 118 especies del continente americano[4] y cumple con las funciones anteriormente mencionadas. Sin embargo, ignorando todos los beneficios medioambientales que éste genera llegó a ser descuidado tanto por el gobierno, como por los ciudadanos. A tal punto, que se propuso durante la alcaldía de Enrique Peñalosa volverlo un centro de recreación, construyendo ciclo rutas y demás sin pensar qué pasaría con toda su fauna y flora.

A la propuesta anterior, los vecinos de Niza respondieron interponiendo una acción popular para que el proyecto fuera encaminado a la descontaminación del agua y la protección del ecosistema. Aquí podemos evidenciar una forma de acción colectiva que es una herramienta para tratar temas de tipo público. El resultado fue un acuerdo firmado por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) y la Secretaría Distrital de Ambiente (S.A.D.) que establecía los lineamientos para la intervención y manejo del humedal:

 

“En cumplimiento de la normatividad ambiental anteriormente descrita, la Secretaría Distrital de Ambiente suscribió con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá el convenio 021 de 2005, con el objeto de “Formular de manera conjunta el plan integral para el ordenamiento y manejo del recurso hídrico del Distrito Capital y avanzar en su implementación,…” (Plan de Manejo del Humedal de Córdoba pg.3)

Del acuerdo surgió el actor definitivo como gestor del humedal Córdoba: La Unión Temporal Córdoba. Básicamente el papel de la EAAB y la SAD es el de manejo de presupuestos y el planteamiento del plan de acción que la Unión Temporal debe seguir. De ahí en adelante la Unión temporal debe preocuparse por la gestión con las herramientas proporcionadas por estos dos actores. Pero, la Unión Temporal no es un actor en específico, sencillamente es un cargo. Es decir,  el papel de la Unión Temporal es rotativo, en este caso por un periodo de seis meses. Un actor recibe el cargo de Unión Temporal en Enero y lo entrega en Junio del mismo año. Este proceso se ha llevado a cabo desde el 2006 que empezó a funcionar el acuerdo. En este periodo, en el cual se hizo la investigación correspondiente, encontramos a la Junta de Acción Comunal (JAC) del Barrio la Alhambra, como el actor de la Unión Temporal Humedal Córdoba, o sea gestor del humedal Córdoba. La JAC, por falta de presupuesto, tuvo que recurrir a Adessa para realizar una gestión conjunta[5]:

El  pasado  26  de  enero  inició  el  Nuevo  Convenio de Administración  para  el Humedal de Córdoba  suscrito  entre la EAAB y  la Unión Temporal Humedal Córdoba  –  integrado por  la Junta de Acción Comunal del Barrio  La Alhambra  y la  Asociación  para  el  Desarrollo  Social  y  Ambiental ADESSA-, el propósito de este convenio de Administración es contribuir  a  la  rehabilitación,  restauración  y  conservación ecológicas del Humedal de Córdoba.”[6] Humedal de Córdoba

Entonces entre la EAAB y la SAD establecieron unas líneas de acción con las cuales debe trabajar la JAC:

  • · Línea de monitoreo de fauna y flora:

Bajo la dirección de la bióloga María Mercedes Núñez, esta se encarga del monitoreo en toda el área del humedal, tanto de habitantes de la calle como de individuos con malas intenciones.

  • · Línea de mantenimiento:

Bajo el mando de una Ingeniera Forestal esta línea se encarga de mantener el humedal en condiciones óptimas para su recorrido y disfrute.

  • · Línea de coordinación pedagógica:

Esta línea se encarga de la relación con los colegios, con el fin de mantener los recorridos ecológicos que dan a conocer el humedal a los jóvenes de la ciudad. En esta línea está Eimy Rodríguez que nos colaboró con todo el proceso de recorrido del humedal y nos proporcionó mucha información de gran ayuda para la investigación.

  • · Línea de coordinación interinstitucional:

Se encarga de la relaciones entre la oficina del convenio temporal con las diferentes entidades relacionadas a la gestión del humedal como lo es la empresa de acueducto de Bogotá y la secretaria distrital de ambiente.

Al hacer entrevistas en la EAAB y la SAD estos dos actores concordaron con estas cuatro líneas de acción. Estas deben ser suplidas por operarios y funcionarios contratados por la JAC[7]. Durante los seis meses hay diversos actores que se encargan de supervisar la gestión de la JAC. Por un lado están los interventores, que en este periodo es la Fundación Alma, y por el otro veedores que son los “Amigos del Humedal”. Básicamente la Fundación Alma es una fundación a la cual le pagan por supervisar y los “Amigos del Humedal” es una forma de acción colectiva con interés por proteger el humedal.  A estos no les pagan, es un trabajo devoto a un interés común.

Ya hecho el análisis del funcionamiento de la gestión del humedal podemos  preguntarnos, ¿Qué efectos han tenido las acciones de la Unión Temporal sobre el estado del Humedal de Córdoba?

Para poder dar respuesta a la pregunta previa se hicieron tres entrevistas cruciales con: Jury Trujillo, representante legal de la JAC, María Mercedes Núñez Bióloga encargada de la línea de monitoreo de Fauna y Flora y Eimy Rodríguez encargada de la línea de coordinación pedagógica.

Inicialmente nos mencionaron las problemáticas que han tenido que enfrentar como funcionarios de la JAC, gestora actual del humedal de Córdoba.

Inicialmente están los habitantes de la calle. Están tanto los que utilizan las “zorras” o vehículos de tracción animal y los que sencillamente habitan en los espacios públicos. Estos personajes utilizan el humedal como depósito de basura y en algunas ocasiones lo ocupan como sitio residencial. Pero a la vez, esto se presta para actos delictivos como el hurto y el consumo de productos ilegales como lo son los alucinógenos. Ante esto la JAC utiliza la herramienta proporcionada por la EAAB y la SAD que es la línea de acción de monitoreo.

En un segundo plano están las invasiones legales del territorio del humedal. Inicialmente están algunos actores que en algún momento adquirieron terreno por medio de la compra al estado. Estos actores han utilizado los terrenos que se les otorgaron del humedal para realizar edificaciones, como conjuntos residenciales, o para albergar algunos sitios fijos de cualquier tipo de negocio. Por ejemplo, hay un parqueadero de una empresa prestadora de servicios de transporte. Eimy nos comentó que en este caso estaban intentando interponer una acción para que el estado le expropie a esta empresa el terreno, indemnizándoles por el valor del terreno, y de esta forma pueda volver a ser parte del humedal. En este caso encontramos un actor, la JAC, intentando hacer uso de una herramienta de gestión pública, la expropiación, que se usa en pro de un beneficio público: la preservación del humedal de Córdoba.

En el segundo caso están los constructores de conjuntos residenciales. En este caso, no se pudo evitar la construcción, y la única solución aparente que la JAC pudo encontrar fue exigirle a la empresa constructora una especie de acción compensatoria por el daño que estaban causando. La firma constructora tenía que construir un sistema por medio del cual el  acueducto de los edificios le proporcionara al humedal agua no contaminada. Esto lo hicieron por medio de una canaleta. Evidentemente, este sistema no proporciona ningún tipo de beneficio comparado al daño o deterioro que diariamente producen las edificaciones, empezando por la contaminación ya que los residentes arrojan basuras al humedal. Vale la pena mencionar que una de las funciones del humedal es la de actuar como esponja de esta manera en épocas de invierno evita las inundaciones. Viendo nuestra problemática actual en cuanto a las inundaciones, podemos ver que todo el sector que rodea al humedal de Córdoba está siendo beneficiado al no verse inundado por las funciones del humedal. Entonces al haber un beneficio generalizado debería haber un interés generalizado debería existir un espacio para que todos los residentes se enteraran de estos beneficios y discutieran sobre cómo están afectando al humedal. Tal vez el problema no es del todo falta de conciencia sino de falta de un elemento discutido por Garay, una arena de debate pública. Es más, esta arena ya existe y son los “Amigos del Humedal” pero debería haber una mayor propagación de este tipo de acciones para que la gente se entere sobre los temas que concierne la preservación del humedal.

Hay otro tipo de invasión que es de tipo ilegal. Eimy nos comentó, que hace algunos años, se instauró en el humedal Doña Rosalbina. Ella construyó su propia casa en el humedal, lo cual es catalogado como una invasión ilegal del espacio público. De acuerdo a lo establecido la JAC tiene derecho a remover su casa dado que no tiene ningún tipo de escritura sobre el territorio que ocupa. Esta persona al ser excluida económica y geográficamente por falta de recursos para la compra de un producto de tipo privado, se vio obligada a invadir un espacio de preservación natural. Pero, a diferencia de los constructores ella puede ser desalojada solo por no tener un documento legal y legítimo que la declare dueña del territorio que ocupa. Es interesante el hecho de que, según Eimy, Doña Rosalbina ha traído más beneficios que daños al humedal, en contraste con los constructores. Doña Rosalbina ha protegido su vivienda de tal manera que ella trabaja por proteger el ecosistema que la rodea. Es decir, tiene un vínculo muy importante con el humedal lo que la ha llevado a protegerlo, principalmente de habitantes de la calle, que han querido alojarse en sitios aledaños a su residencia. Ante esto la JAC no ha optado por desalojarla pero nos dicen que están buscando una solución aparente para que Doña Rosalbina pueda ser trasladada a un espacio que si esté adaptado como sector residencial. Podemos ver que la JAC está gestionando otro tema de interés público en este caso, que es el de la ciudad informal en territorio de preservación natural. Es ciudad informal porque es una consecuencia de que en un principio no exista una correcta planeación urbana y un sistema que permita a gente sin recursos acceder a una vivienda en un territorio adaptado para este tipo de necesidades.

Finalmente una de las acciones más importantes de la JAC ha sido el cercamiento de uno de los sectores del humedal. Esto ha podido proteger la invasión del humedal de habitantes de la calle. Y además ha podido incentivar la protección del humedal de la contaminación por basuras. Dentro de uno de los objetivos de la JAC está el cercamiento de todos los sectores del humedal.

Además de esto, por medio de la línea de flora y fauna se hace un monitoreo de todo el desarrollo de la vegetación del humedal y la verificación de que esté en correcto funcionamiento, dadas las construcciones alrededor del humedal.

Como podemos ver el papel de la Unión Temporal, y en este periodo de la JAC, ha traído beneficios positivos al no permitir que el espacio del humedal sea utilizado como fondo de contaminación y permita su correcto funcionamiento. A la vez, se está intentando garantizar la recuperación de espacios perdidos del humedal.

Queremos recalcar que la representante legal de la JAC, señaló que se sentían limitados por el plan de acción suplido por la EAAB y la SAD. No por las herramientas, que son las líneas de acción, sino por el tiempo. Jury nos expresó que en un periodo de seis meses es casi que imposible realizar acciones que incidan mucho en la preservación del humedal. Además, al descontinuar por seis meses el programa hay que reiniciar todo, o casi que arreglar, todo lo que no se hizo. Élla nos expresó que el plan debería extenderse por un periodo de mínimo dos o tres años para lograr resultados positivos y que sean influyentes.

Entonces entre la EAAB y la SAD deben plantear un plan de acción con las mismas líneas de trabajo para la Unión Temporal, pero deben extender su presupuesto para que los periodos de trabajo sobre el humedal sean continuos y no pausados. De esta manera el actor que gestiona el humedal puede tener un ciclo continuo de trabajo y realizar las acciones pertinentes para la correcta preservación del humedal.

 

Bibliografía:

  • Garay, L. (2002) “Repensar a Colombia: hacia un nuevo contrato social”

Rico, L. (2009) “Ciudad Informal”


[1] Secretaría de Ambiente y Desarrollo. http://www.ambiente.gov.ar/?IdArticulo=93

[2] Sacado de la página web de la CAR: http://www.car.gov.co/

[5] Representante Legal de la JAC Jury Trujillo

[6] Pagina Web, http://humedaldecordoba.org/?p=1061 , consultado el 3 de Abril de 2011.

[7] Para ver con mayor claridad el funcionamiento de la gestión del humedal ver Anexo 1

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