IDIPRON

Entrega final trabajo de campo – IDIPRON

21 de noviembre 2012

Presentado por: Juana Paris 100%, Ana María Manrique 100%, Daniel Castro 100% y Daniel Hernández 100%

1. Introducción

En Bogotá existe una entidad que atiende a niños habitantes de la calle que es el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud – IDIPRON- que fue escogida por nosotros como gestor de lo público para desarrollar el trabajo de campo. En general, este instituto se ha dedicado a gestionar proyectos que promuevan “la   protección   integral   de   niños,   niñas,   adolescentes y jóvenes en situación de vida   de   y   en   calle   […]   a   través   de   un   modelo pedagógico de intervención biológico, psicológico y social, para que en el marco de un profundo respeto por su libertad e individualidad, logren definir un proyecto de vida que les permita incluirse satisfactoriamente en la   sociedad” (Idipron, 2012). Entre los proyectos que tienen, existen unos destinados a madres cabeza de familia, pandillas de la calles, comedores comunitarios y el que elegimos, educación a los niños y niñas en situación de vida en y de calle.

En primer lugar, escogimos enfocarnos en una entidad que tuviera relación con la educación porque consideramos que esta es el motor de cambio para cualquier sociedad; fue así como establecimos que el bien público sobre el cual íbamos a trabajar era la educación con fines de inclusión social. Encontrar una institución como esta es

bastante alentador, ya que no se limita a la tarea de recoger y darles techo a los niños y jóvenes de la calle, que ya es difícil en sí, sino que hace una labor mucho más profunda y significante para una sociedad. Esta institución se encarga de brindar educación tanto académica como cultural a los niños para que estos no vuelvan a las calles y ocupen su tiempo de manera productiva; esto les permitirá en un futuro ser incluidos como parte activa de la sociedad y, en el mejor escenario, convertirse en constructores de lo público1.

Como ya se mencionó, la educación es un elemento fundamental para la inclusión social. Por esta razón, principalmente, consideramos importante este bien público. De acuerdo a una investigación de la UNESCO, los países que son considerados como los más desarrollados (en términos económicos) son aquellos en los cuales hay mayor inversión en educación y más proporción de la población graduada de educación primaria y secundaria. Aunque el desarrollo evaluado únicamente desde el punto de vista económico no es un dato completo, si da una idea del bienestar de las personas en un territorio. En el anexo 1

1 Más adelante se explicará el proceso mediante el cual los niños atendidos por el IDIPRON pasan de ser beneficiarios a gestores de lo público.

se muestra la tasa bruta de graduación por países y territorios divididos entre los más y menos desarrollados en la actualidad. No es una coincidencia que aquellas regiones con mayor índice de desarrollo son también las que tienen mayores tasas de graduación. Siendo así, es de vital importancia para un país como Colombia desarrollar el sector educacional para traer mayores beneficios a la sociedad.

II. Contexto del actor:

Uno de los principales actores que estuvo presente en la fundación y desarrollo del IDIPRON fue el padre Javier de Nicoló. Él llegó a Colombia en el año 1948 y desde entonces ha desarrollado numerosos proyectos de asistencia social y ayuda a los más necesitados. Gracias a las nuevas oportunidades que le brindó este padre a la sociedad, sus actividades han sido reconocidas no solo a nivel nacional sino también internacional. Además, le han sido otorgados diversos premios y reconocimientos por su labor social y fomentar   la   cultura   cívica.   “Después   de   haber sido encargado por el Distrito para realizar un amplio estudio sobre problemática callejera bogotana, fue nombrado Director del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la   Juventud,   IDIPRON.”   (IDIPRON) y fue así como en 1970 inició este instituto que forma parte del Sector del

Integración Social. La necesidad del Distrito de contar con instituciones que asistieran efectivamente a los más necesitados llevó a estos a requerir la ayuda de Nicoló que ya tenía bastante experiencia en este campo.

Previo a la creación del IDIPRON se presentaba un entorno bastante diferente   al   actual.   “A   comienzos   del   siglo la iglesia aparecía como la institución rectora por excelencia para el   cuidado   de   los   pobres.” (Angélica Pérez, 2012) Esto no solo refleja la falta de presencia y asistencia que tenía el Estado en todo el territorio nacional. No solo la falta de instituciones, sino también de iniciativa llevo a que organos de ayuda social no fueran constituidos. Lo anteriror refleja lo que menciona   O’Donell   acerca   de   los   diversos conflictos y la falta de efectividad de las naciones en Latinoamérica. Las 4 dimensiones que menciona el autor no solo reducen la presencia de Estados angostos y debiles. Esto quiere decir, Estados que no puedan representar a toda su población y fallan en proveer las 4 dimensiones. Esta situación se presentaba por la alta complejidad que adquirieron las sociedades y la poca preparación de los gobiernos. A lo largo de los años noventa el Estado, el sector privado y la Iglesia fueron uniendose para poder asistir a la sociedad vulnerable que previamente no había sido tenido en cuenta. Muchas de estas fueron siguiendo el modelo religioso al momento de asistir, era tal su efectividad   que   fue   “el   principal   elemento de cohesión del orden social.” (Malagón Pinzón, diciembre 2006)

III. Descripción del actor

El Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, es una Entidad de naturaleza pública descentralizada, con personería jurídica y autonomía administrativa, esto quiere decir que no es dependiente del gobierno central, pero sí de la voluntad distrital y del presupuesto que la alcaldía de Bogotá tenga disponible. Por otro lado, el IDIPRON es independiente de la alcaldía de Bogotá administrativamente, maneja sus propios procesos, tiene un organigrama separado y maneja unos objetivos específicos: i) Recuperar para la sociedad al niño/a y joven en situación de vida en calle, alta vulnerabilidad y abandono, ii) Disminuir el fenómeno callejero y iii) Disminuir las carencias alimentarias de grupos de población vulnerable.

Como se mencionó previamente, la entidad se fundó a partir de la concordancia de intereses entre la Alcaldía, Secretaria de Integración Social y el trabajo que venía realizando

el padre Nicoló.     O’Donell   menciona   lo   importante que es para los Estados contar con las 4 dimensiones para reducir la presencia en Estados angostos y débiles. Entre las dimensiones el autor menciona al conjunto   de   burocracias:   “Estas burocracias   (…)   tiene   legalmente   asignadas responsabilidades apuntadas a lograr o proteger algún aspecto de bien o interés   público   general.” (Garay, 2002) Por este motivo, es deber del Estado reconocer a esta población necesitada, y proveer las necesidades que tengan. El IDRIPON es el canal por el cual la Alcaldía se ha aproximado a este sector y asistir como debe hacerlo.

Hasta el momento el IDIPRON cuenta con alrededor de 20 proyectos institucionales que pretenden solucionar diversas problemáticas en Bogotá. No solo estos proyectos quieren proteger y dar nuevas oportunidades a los jóvenes, sino que también atienden a madres, ayudan a diversas instituciones educativas y pretenden mejorar la infraestructura y modernidad de diferentes áreas relacionadas con la juventud. De esta forma, es posible para el IDIPRON generar una evaluación anual de resultados para cada uno de los proyectos y así analizar la efectividad que tienen en la sociedad capitalina.

El proyecto 547 es el programa que se va a analizar a lo largo de este informe, y es conocido como: Atención integral y educación especial a la niñez en situación de vida en calle, alto riesgo y abandono. Como se menciono previamente, el IDIPRON, ha contabilizado diversos datos para determinar la efectividad de los proyectos. En el caso de este, es evidente un crecimiento en la cobertura y apoyo a niños de diversas comunidades. Sin embargo, como se va a analizar posteriormente, la efectividad de los proyectos está altamente influenciada por el presupuesto disponible por parte del IDIPRON. En el año 2011 se pudo llevar a cabo de forma efectiva la asistencia a jóvenes en situación callejera y vulnerable en un 7,28 por ciento, y se espera esta misma asistencia para el año 2012. De igual manera, se ha logrado disminuir el fenómeno callejero en un 32,14%. (IDIPRON, 2012)

El anexo 2 muestra como ha venido disminuyendo la asistencia, aunque se esperaba una programación inicial para asistir de 1980 jóvenes en los últimos 3 años, al ejecutar el proyecto en el año 2010 la asistencia disminuyo en una cantidad considerable respecto al año anterior (ver anexo 2). Gran parte de este decaimiento se presenta por los diversos proyectos que lleva a cabo el IDIPRON, la Secretaria de Integración Social y la Alcaldía. La gran repartición

de presupuestos que debe llevar a cabo el Estado muestra como el incremento de asistencia ( ver anexo 3) entre el año 2008 y 2009, y las disminución entre los años 2009 y 2010 tiene una relación directa con la reducción de presupuesto del IDIRPON (ver anexo 4).

VI. Beneficiarios

Los principales beneficiarios del proyecto del IDIPRON objeto de analisis, son los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en situaciones de vida callejera, vulnerables o abandono. Esta población se divide en personas en situación de vida en calle, que pasan más de 6 horas en la calle – pidiendo limosna, consumiendo drogas, de vendedores ambulantes etc. – y el IDIPRON los acoge de los 8 a los 26 años. El otro grupo atendido mediante el proyecto 547 son las personas en situación de vida de calle, que todos sus espacios de socialización los hacen en la calle, son habitantes de la calle que se atienden desde los 8 a los 22 años. (López, 2012).

V. Interés público que gestiona

Dadas las características del proyecto analizado, se ve que su principal objetivo es la reinserción de estos jóvenes a la sociedad. Como mencionó el padre Nicoló en su entrevista, se espera incrementar las capacidades de estos jóvenes, y también sus libertades. A partir de esta filosofía expresada por (Sen A. , 2011) es posible relacionar esta con las metas que tiene pactadas el proyecto. De igual manera y según el Padre Javier de Nicoló, la Educación Nueva “es muy participativa y los niños son quienes construyen   su   propio   conocimiento.” (Nicolo, 2012) Siendo así, (Garay 2002) se hace evidente al inculcar a los jóvenes desde corta edad la importancia de la participación ciudadana y el ser activo dentro de una sociedad para exigir sus derechos. Además como menciona Sen (2011), al incrementar las libertades de los agentes, las capacidades que estos tienen incrementan. Asimismo, el autor hace referencia a las oportunidades sociales que el Estado y la sociedad deben permitir, menciona: “La   educación pública por ejemplo, ha sido un medio efectivo de libertar a las personas de las restricciones del analfabetismo y la ignorancia.” (Sen, 2011). Lo anterior no solo es una evidencia de la importante labor que gestiona el IDIPRON, sino también resalta la importancia que le dio el padre Nicoló y los demás intersados en el programa por incrementar las libertades de los estudiates. Como se va a analizar, en el trabajo de campo se enfatiza en la importancia que tiene la creación de una sociedad dentro de la organización. El hecho de regirse bajo

reglas de una comunidad y tener que tomar acciones para el bien de esta inculca a estos jovenes el gran valor que tiene la participación ciudadana para poder desarollarse.

La Educación Nueva y la Guía de Participación Ciudadana IDIPRON son los dos principales ejes en donde se desarrollan las actividades para llevar a cabo la gestión de lo público. La guía de participación ciudadana se caracteriza por: “ofrecer   servicios   de   alfabetización   especial y educación en los niveles pre aprestamiento, primaria, media secundaria y tecnológica en las diferentes etapas   del   Programa.” (IDIPRON, 2011)

De igual manera el Padre Javier de Nicoló describe la Educación Nueva como “muy participativa y los niños son quienes construyen su propio conocimiento.” (Nicolo, 2012) Siendo así, (Garay 2002) se hace evidente al inculcar a los jóvenes desde corta edad la importancia de la participación ciudadana y el ser activo dentro de una sociedad para exigir sus derechos. Nicoló hace gran énfasis en el proceso de aprendizaje de los jóvenes, para que estos dejen de lado los vicios y continúen el camino del programa que él les brinda. Por este motivo, el Padre desea generar un cambio en la actitud, “Surgimiento  de  modelos  de  autocontrol   y autorregulación cada vez más estrictos.” (Garay, 2002) Como menciona Garay es necesario para estos ciudadanos empezar a manejar sus propias acciones.

Así mismo, Nicoló habla de la importancia de llenar los vacíos que dejaba la intervención estatal con su organización privada. Como él mismo dice: “hay leyes sociales que son absurdas” (Nicolo, 2012). Esto fue evidente durante el proceso para poder ingresar a las sucursales de la organización. O ́Donell hace referencia a los diferentes sectores que debe satisfacer el Estado y hace referencia a como estos múltiples factores “suelen   determinar complejamente las mencionadas acciones y omisiones.” (O ́Donnell, 2007) Sin embargo, y ante todos estos conflictos el IDIPRON ha mostrado numerosos casos de reinserción efectiva a través de sus programas.

III. Descripción del trabajo de campo

Siendo el IDIPRON una entidad estatal, asumimos que no íbamos a tener dificultades encontrando a las personas adecuadas para entrevistar acerca del programa sobre el que estábamos investigando; pero nos encontramos con todo lo contrario. Para lograr entrevistar a personas encargadas teníamos que llamar entre 7 u 8 veces y ni siquiera eso nos permitía comunicarnos con los rangos más altos.

Después de casi un mes de insistencia y sin lograr tener un contacto directo con los beneficiarios logramos hablar con la Directora de la UPI (Unidad Pedagógica Integral) de la Florida quién accedió a recibirnos en este lugar. Nuestro trabajo de campo se basó inicialmente en entrevistas a coordinadores y secretarios del programa y luego en observación de instalaciones, actividades, beneficiarios y gestores.

El día en el que visitamos esta UPI se estaban realizando las Olimpiadas 2012, por lo que nos encontramos con más de 1000 niños y niñas de todas las UPIs. Esto nos permitió entrevistar y estar en contacto tanto con niños como con profesores de diferentes unidades quienes nos explicaron el programa.

Por motivos legales, no nos fue permitido grabar ni tomar fotos a los niños y fue por esto que nos dedicamos a hablar con los Facilitadores Sociales. Según la información recolectada, los Facilitadores Sociales son personas que se dedican a buscar en los barrios más abandonados, peligrosos y solitarios a niños y niñas que estén en situación de vida en y de calle para socializar con ellos y, sí ellos acceden libremente internarlos al programa.

Pero una característica que cabe resaltar sobre las personas que realizan esta labor, es que la mayoría son ex habitantes de la calle que gracias al IDIPRON y a la fundación del Padre Javier de Nicoló fueron rehabilitados y hoy en día son gestores de lo público. Esto demuestra que el fin último de este programa es la inclusión social entendida esta como la capacidad de tener una función y un rol activo en la sociedad.

Gracias a las entrevistas y las observaciones que se hicieron en las instalaciones de la UPI La Florida pudimos conocer el modelo de educación que se utiliza y la metodología paso a paso que se lleva a cabo desde que recogen a los niños y niñas en la calle. Como primer insumo, existe un proceso llamado Operación Amistad, al cual todos los Facilitadores Sociales hacen alusión y lo califican como el más largo y complicado. En esta operación se realiza la búsqueda en las calles y en las zonas más vulnerables para convencer a los niños en situación de y en calle a internarse en las UPIs o por lo menos aceptar asistencia de salud y alimentación. Durante este periodo es posible que los niños no logren adaptarse con facilidad por lo que no son obligados a nada y puede entrar y salir cuando quieran; pero, como los facilitadores mismos lo dicen, ellos se dan cuenta que la calle no es comparable con un lugar donde

hay techo, alimentos, salud y personas que se preocupan por ellos. Cuando los niños se adaptan, empiezan a participar en actividades deportivas, lúdicas y culturales ocupando su tiempo en actividades productivas y los estimulan tanto intelectual como físicamente alejándolos de la calle. Es así como se da por terminada la operación amistad. Luego de eso, los niños deben tener una intervención terapéutica y psicológica para iniciar un cambio de mentalidad ya que algunos llevan viviendo toda la vida en la calle y es difícil internarse en un lugar lejos de lo que ya conocen. Este cambio de mentalidad incluye también la educación académica y cultural, donde se pretende que los niños logren planear un futuro de vida lejos de la calle y enfocados en la participación, la convivencia y la cultura para convertirse en ciudadanos emprendedores. El éxito de este programa queda reflejado en los Facilitadores Sociales, que como todos los niños que hoy en día están en el programa, entraron sin esperanza alguna rechazados y marginados por la sociedad, y que gracias a programas como este y a personas como el Padre Javier de Nicoló lograron volver a ser parte de la sociedad, y mejor aún, parte activa y gestora de lo público. El anexo 4, muestra el modelo pedagógico utilizado, donde se especifica los valores y los aspectos que se pretende reforzar en los niños con este programa.

Observando las instalaciones de la UPI La Florida, nos dimos cuenta que el programa que esta ofrece a los niños no se concentra en la actividad académica (no había muchos salones de clase) si no que ofrece a los niños talleres como de costura, carpintería, arte, actuación, música, deporte con el fin de estimular sus habilidades y generar personas con capacidades de trabajo. Además de esto, tuvimos la oportunidad de ver que dentro de la UPI había una alcaldía, un banco y un concejo. La explicación que obtuvimos acerca de esto, era que los niños se organizaban como si fueran una ciudad, por lo que debían elegir un alcalde (que por lo general era un niño o niña entre los grados 9no y 11), un concejo conformado por representantes elegidos por ellos mismos donde se trataban los problemas que existían y las inconformidades que tenían, y finalmente si realizaban sus deberes de manera adecuada (tender la cama, recoger basura de los espacios públicos, reciclar) podían ganar florines, moneda oficial de la UPI. Según varios Facilitadores Sociales, este autogobierno tenía el fin de aumentar

los comportamientos ciudadanos y la participación activa en la sociedad, lo que nuevamente nos llevaba a la conclusión de que el fin último que se pretendía lograr era la inclusión social.

IV. Análisis

El último censo de habitantes de la calle realizado en el 2011 por el DANE junto con la Secretaría Distrital de Integración Social -SDIS- reveló que en Bogotá se identificaron 8.385 personas como habitantes de la calle, de los cuales 2,206 son menores de 26 años, es decir, aproximadamente el 26% de los habitantes de la calle en Bogotá son niños o adolecentes. Situación que es altamente preocupante sí se tiene en cuenta que la población infantil merece un tratamiento y una atención prioritaria por parte del Estado, especialmente en un Estado Social de Derecho como el colombiano donde se debe propender por la protección de los derechos fundamentales a la población y el establecimiento de condiciones que permitan una igualdad real entre todos sus ciudadanos y donde además por mandato constitucional: La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos.

Como lo evidencian las cifras del censo anteriormente nombrado, el Estado colombiano está fallando en su obligación   de   “garantizar   el   desarrollo   armónico   e   integral”   de   estos   niños   habitantes de la calle, sin embargo, a pesar de las cifras anteriormente presentadas, en nuestro trabajo de campo fuimos testigos de cómo en Bogotá, el Estado a través del IDIPRON está luchando contra la situación de y en calle de los niños y adolecentes.

En general con proyecto 547, analizado en el presente texto, el IDIPRON pretende cumplir con el deber de un Estado Social de Derecho de reconocer a los grupos vulnerables y darles una igualdad real, en este caso son los niños y jóvenes que requieren orientación para formarse como personas y optar un camino diferente al de la calle, la idea es que terminen incrementando sus capacidades y potencializando sus libertades (Sen, 2011).

Como fue dicho en la introducción de este documento, encontrar una institución estatal como el IDIPRON es bastante alentador, pues presenciamos como la institución y sus funcionarios se toman en serio la tarea de tomar a un grupo poblacional en situaciones precarias y vulnerables para restituirles sus derechos y volverlos parte activa de la sociedad. Utilizando un modelo pedagógico innovador pero bien planeado y estructurado. Tuvimos la oportunidad de observar las diferentes etapas del modelo y de compartir con

ejemplos vivos de su efectividad. Pudimos entrevistar a un beneficiario de IDIPRON recién ingresado, todavía contaminado por los efectos de la droga, en medio de esa lucha interna que lo empuja a volver a las calles a consumir y la esperanza y las ganas de quedarse en la UPI, para poder volver a estar en su casita con su familia sin tener   la   tentación   de   volver   a   la   “L”,   donde   en   sus   propias   palabras,   “se   siente  la  muerte” (Pato, 2012). Tambien tuvimos la oportunidad de conocer a diferentes personas que hoy se desempeñan como facilitadores sociales que fueron habitantes de la calle, niños abandonados o expandilleros y que a traves de la intervención del IDIPRON hoy son constructores de lo público.

VI. Conclusiones

El IDIPRON es una clara evidencia de la efectividad que puede tener la reinserción social por medio de una educación adecuada. Esta organización no solo se enfoca en el proceso de reinserción, también lleva a cabo labores de búsqueda previas al proceso y evaluaciones después de este para medir la efectividad de su programa. Aunque el cubrimiento de esta organización este limitado al presupuesto brindado por la alcaldía la efectividad y el buen manejo de los recursos han hecho del IDIPRON una nueva senda para muchos jóvenes que previamente se encontraban en situaciones precarias para vivir y poder desarrollarse.

Este proyecto logra plasmar la teoría mencionada por Sen. Es visible el aumento de oportunidades por medio de vías como la educación integral además de programas desarrollados a lo largo de varios años. A través de este método de enseñanza el IDIPRON no solo ha inculcado educación básica, sino también se ha logrado brindar una nueva perspectiva hacia la vida y el camino   para   un   nuevo   futuro.   O’Donell   muestra la importancia que tiene el Estado de ser ancho y angosto mediante el reconocimiento de toda la sociedad y la presencia de las 4 dimensiones mencionadas previamente. Por medio de proyectos y organizaciones como el IDIPRON se esta logrando reconocer a una sociedad marginada por diversos factores negativos que abundan en las calles. De esta manera el Estado junto con el convenio de organizaciones publicas y privadas esta logrando capturar y acoger a comunidades previamente excluidas de los beneficios que se pueden obtener gracias al Estado. En el trabajo de campo se evidencia la importancia de traer a los jóvenes de las calles hacia estos centros de atención, las UPIS. Gracias a este acercamiento a una sección de la sociedad se esta logrando reconocer las necesidades de los ciudadanos para poder reparar las falencias que se han presentado previamente.

La importancia del IDIPRON en nuestra sociedad se presenta al conocer y ser consiente de la efectividad de este programa. Se analizaron casos actuales de la organización, en donde el inicio de un proceso y los resultados que pueden tener fueron evidentes. Aunque gran parte de la efectividad de los proyectos ejecutados dependen de los jóvenes que ingresan, el apoyo que brindan los asistentes y directores dentro del IDPRON hace que estos jóvenes crean en si mismos y vean las oportunidades que pueden tener al ingresar a comunidades organizadas como las que se encuentran en las UPIS. El desarrollo de comunidades con valores crea las bases para que estos jóvenes puedan ser reinsertados en la sociedad. Solo así y a partir de iniciativas en donde allá un interés real por ayudar a los más necesitados va a ser posible crear una sociedad activa con capacidad de agencia, en donde los ciudadanos exijan sus derechos y sepan las obligaciones que tienen dentro de una comunidad.

Bibliografía

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  •   Angélica Pérez, D. V. (2012). Historia Institucional: Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud – IDIPRON. Pérez Angélica, Varila Diego. CIDE.
  •   Garay, L. (2002). “Repensar   a

Colombia: hacia un nuevo contrato  social.”  .

  •   IDIPRON. (febrero de 2012). Balance Social 2001. Recuperado el 21 de octubre de 2012, de IDIPRON: http://www.idipron.gov.co/princi pal/info/idipron/web/portal/desc argas/Balance%20Social%202011.p df
  •   IDIPRON,   A.   M.   (2011).   “Informe   de gestión y resultados de IDIPRON”.  Bogotá.
  •   Malagón Pinzón, M. (diciembre

2006). La regeneración, la Constitución de 1886 y el papel de la Iglesia Católica.

 Muriel Laurent, A. O. (febrero de 2004). Revista de Estudios Sociales – Uniandes. Recuperado el 31 de octubre de 2012, de Aproximaciones teóricas al contrabando: el caso del oro antioqueño durante la primera mitad del siglo XIX: http://res.uniandes.edu.co/view. php/345/pdf/descargar.php?f=./d ata/Revista_No_17/08_Otras_Vo ces1.pdf

 Nicolo, P. J. (2012). La Educación nueva. (J. Paris, Entrevistador)

 O ́Donnell. (2007). Hacia un Estado de y para la democracia en America Latina.

 “Pato”, O. I. (2012). Beneficiario IDIPRON, recien ingresado. (A. M. Manrique, Entrevistador)

 Sen, A. (2011). Fronteras de la economía del desarrollo. En A. Sen, ¿De qué se trata el Desarrollo?

 Todas las fotos que aparecen en el documento fueron tomadas por los autores del presente texto, durante el trabajo de campo hecho en la UPI la Florida.*

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