Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR)

Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR)

Por: Alejandra Llano Montes, Jose Pablo Cardona Velasco, Juan Pablo Gomez De La Torre y Sebastian Toro Escobar

“Quienes estamos viviendo el conflicto armado tenemos que aprovechar

todos los espacios para transformar esta realidad y abrir la posibilidad

de la paz en Colombia”

Patricia Buriticá Céspedes

El presente trabajo tiene como objetivo identificar un gestor no estatal de lo público, con el fin de documentar y analizar su actividad en el suministro de un servicio o bien público que concierna a un tema relacionado con el conflicto armado en Colombia. Para tal propósito, hemos escogido trabajar con la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), específicamente con el sector compuesto por la Sociedad civil, que da vida a la parte no-estatal de la organización. Así mismo, como tema de interés público se tomó la reparación de las víctimas del conflicto armado y la reinserción de los desmovilizados.

El principal motivo por el cual se eligió  la labor de la Sociedad Civil dentro de la CNRR como tema de estudio,  fue porque se quería conocer, a partir de las ideas planteadas por  los escritores Bresser y Cunill[1], la forma en que este Actor también puede gestiona lo público. Así pues, a  la luz de ambos personajes, la única verdad en temas públicos no es el Estado; si los individuos que componen una sociedad luchan mancomunadamente, también pueden proporcionar o satisfacer el interés o el bien público. Para el presente trabajo no se debe caer en la abstracción de tomar partidos completamente polarizados. En la realidad es inviable tomar extremos y tratar de suplir la demanda de bienes públicos o satisfacer temas de la misma naturaleza a través  de un sector. Para suplir necesidades públicas, que por su naturaleza misma son difíciles de abastecer,  es necesaria la creación de entidades como la CNRR, que bajo las particularidades de su constitución, hagan el esfuerzo de combinar el estado, el sector privado y sociedad organizada.

En Colombia, el tema de la violencia nos afecta a todos y mientras ésta continúe será difícil lograr el desarrollo social, político y económico anhelado. Así pues, cualquier hecho que conduzca a la paz y genere disminución del conflicto puede ser considerado un tema de interés público. Si se mirara este tema a partir de lo expuesto por Besley y Ghatak en su artículo “Public Goods and Economic Development”,  se podría decir que éste asunto  además de ser un tema de interés público es un bien público en sí mismo. Para ambos autores también son bienes públicos todos aquellos hechos que le  generan beneficio a la comunidad en general (externalidad positiva).  La reparación de victimas, aunque beneficia directamente a un sector específico de la población, genera consecuencias positivas para toda la comunidad y, por lo tanto, podría ser considerada como un bien público. Bajo esta idea,  la reconciliación  es también un bien público porque todos nos vamos a beneficiar de ella así no contribuyamos o seamos victimas o victimarios.

Contexto

En las últimas cuatro décadas Colombia se ha enfrentado a una ola de violencia que ha afectado a toda su población. Todas las atrocidades que se cometen a lo largo y ancho del país, nos muestran que nuestra sociedad ha convivido mucho más de lo imaginable con la violencia. Violencia que ha mutado con los años pues en los  80 el narcotráfico azotó las principales ciudades del país; en los 90 los movimientos guerrilleros se tomaron nuestras montañas y atacaron nuestras ciudades; en la primera década de este milenio, los grupos insurgentes permearon la actividad política; y ahora, la delincuencia urbana se ha vuelto insostenible.

El resultado de todos estos actos atroces ha sido 3.486.305 personas desplazadas[2], 8.629 personas víctimas de minas antipersona, 483.488 personas asesinadas, 24.517 secuestradas y más de 1 millón de hogares víctimas de la violencia en Colombia (Acción Social, Noviembre 11 de 2010). En el 2005, como respuesta a estos estragos y para facilitar un proceso de reparación y perdón de las víctimas, nace la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR). Esta figura es creada a través de la Ley 975 de ese mismo año, más conocida como la “Ley de Justicia y Paz”.  Esta ley surge para  reincorporar a la vida civil a miembros desmovilizados de grupos armados al margen de la ley.  Especialmente integrantes de las Auto-defensas Unidad de Colombia (AUC), quienes para la época, se encontraban en un proceso de diálogo con el gobierno. Así pues, bajo este contexto, nace la CNRR. El objetivo principal de la Comisión es facilitar el proceso de reincorporación individual y colectiva de desmovilizados, y garantizar los derechos de las víctimas velando por su justa reparación.

La CNRR es una organización de carácter mixta compuesta por representantes del gobierno, la sociedad civil, las organizaciones de víctimas y organismos de control del Estado. Una organización de carácter mixta es aquella que combina la presencia de miembros individuales y representantes gubernamentales. Si se siguieran los lineamientos planteados por el brasilero Bresser Pereira en su artículo “Entre el Estado y el Mercado: lo Público No-Estatal” se podría decir que la CNRR es una organización donde lo público estatal y lo público no-estatal trabajan de la mano. Se entiende como público estatal todo ente subordinado al aparato del Estado, y como público no-estatal  las organizaciones y formas de control  públicas que no hacen parte del aparato estatal. Se considera pública, toda acción que busque el interés colectivo. Así mismo, lo que es público puede no ser estatal y tanto la Sociedad Civil organizada, como el estado pueden ser gestores de lo público.

Ahora bien, teniendo  en cuenta la composición mixta, se pretende mostrar qué rol desempeña la Sociedad Civil en la reconciliación y reparación de las víctimas del conflicto armado. Para lograrlo, se hará una descripción de las funciones y los programas que adelanta la Comisión. Posteriormente, se introducirá la estructura organizacional de la misma,  haciendo especial énfasis en los comisionados representantes de la Sociedad Civil. Finalmente se hablará  del porqué es importante que estos representantes estén dentro de la Comisión.  Para cumplir con estos objetivos, se tuvieron en cuenta fuentes primarias y secundarias, recopiladas durante dos meses de trabajo de campo. Entre las fuentes primarias se encuentran 5 entrevistas: una a Juan Otoya, activista que estuvo vinculado a la Comisión; entrevistas a los asesores del Área de reconciliación de la CNRR de la sede principal y sede regional-Centro, David Herrera y Hernando Cáceres, respectivamente; entrevista a un académico como Iván Darío Lobo; y, finalmente, logramos conversar con Ana Teresa Bernal, Comisionada representante de la Sociedad Civil. En cuanto a las fuentes secundarias se seleccionaron entrevistas a Comisionados; se extrajo información descriptiva de varios sitios Web; y  para el análisis, se tomaron como base artículos leídos en clase como  “Public Goods and Economic Development” de Besley y Ghatak y “Entre el Estado y el Mercado: lo Público No-Estatal” de Bresser Pereira . De igual forma, utilizamos otras lecturas como el fragmento dedicado a la Reintegración del texto “Desactivar la Guerra”, escrito por Natalia Springer.

Funciones y Programas de la CNRR

En el marco de sus objetivos estratégicos, la Comisión busca adelantar tres funciones principales: Garantizar los derechos de las victimas frente al país y la sociedad; Proponer estrategias que lleven a la reconciliación y reconstrucción del tejido social del país; y, proponer y diseñar reformas y estrategias políticas útiles, para fortalecer la convivencia en paz. Esto se hace a través de diálogos, cabildeo y la vigencia de proyectos pilotos en los temas de interés de la Comisión (CNRR, 2009). En resumidas cuentas, estas funciones buscan recomendar al gobierno sobre la implementación de programas que logren la reconciliación colectiva y que permitan recuperar la institucionalidad del estado de derecho. Buscan  promover y recuperar los derechos de los ciudadanos afectados por hechos violentos y ayudar a dignificar a las víctimas.

Para llevar a cabo estas funciones, la CNRR ha creado 5 programas que son: Reparación y atención a las víctimas, Desmovilización desarme y reintegración, Grupo de memoria histórica, Género y poblaciones específicas, y  el programa Reconciliación. Con cada uno se busca dar atención focalizada y responder a necesidades específicas. El Área de reparación y atención a víctimas, monitorea y evalúa la participación de éstas en los procesos de recuperación psicosocial, investigación de la verdad y reparación colectiva a comunidades afectadas por hechos violentos. Asimismo, el programa de Memoria Histórica, busca apelar al componente histórico y a su importancia, para entender y así superar  los flagelos de la guerra. Este programa es de suma importancia ya que enfatiza en los elementos del pasado para construir un mejor futuro. Por su parte, el Programa de reconciliación, tiene como objetivo unificar esfuerzos para concientizar sobre esta tarea a la sociedad desde diversos sectores, entre estos la academia, el sector privado, el sector público y demás áreas que permean la gran mayoría del territorio nacional influenciando la conciencia social. Por otro lado, los Programas de desmovilización, desarme y reintegración, se enfocan en los desmovilizados (aunque el aporte de la comisión es más conceptual y de apoyo porque esta labor ha sido transferida a la Alta Consejería para la Reconciliación, ACR).  Finalmente,  el Programa enfocado en la población especial,  busca priorizar la atención a las víctimas en mayor situación de riesgo como son niños, mujeres, personas de la tercera edad y personas discapacitadas (CNRR, 2009).

Estructura organizacional de la CNRR

La CNRR es presidida por el vicepresidente de la República, quien encabeza la comitiva cuando se realizan las plenarias donde se toman las decisiones más importantes. No obstante, existe un presidente formal de la CNRR, Eduardo Pizarro Leongómez, quien le rinde cuentas al vicepresidente de la República. Así mismo, existen 13 comisionados, entre los cuales se encuentran un designado del vicepresidente, los ministros de hacienda y del interior, la Defensoría del pueblo, la Procuraduría General de la nación, dos activistas de gran trayectoria que velan por los derechos humanos, y seis miembros representantes de la sociedad civil.

A lo largo de sus carreras profesionales, los seis comisionados que representan a la Sociedad Civil, han y siguen ejerciendo acciones sociales que le conciernen a distintos sectores de la población. Es precisamente esta labor, realizada en sus respectivas organizaciones, y su conocimiento personal, lo que le brinda a la CNRR distintos puntos de vista para formar posiciones críticas. Debido a que la Sociedad Civil es el punto central de análisis de la investigación, se presentan a sus Comisionados y a las organizaciones que representan:

Ana Teresa Bernal

Vela por la representación de REDEPAZ, una Organización No Gubernamental (ONG) que tiene como objetivo “(…) ampliar y consolidar el movimiento social por la Paz como iniciativa de poder ciudadano, con sentido político, cultural y ético, para la refundación de Colombia.[3]. Tuvimos la oportunidad de contactarla y los puntos más importantes de la conversación que resaltaron el rol del actor fueron los siguientes:

  • “El rol de la Sociedad Civil dentro de la CNRR existe para darle heterogeneidad a la Comisión,  que es vital para la debida deliberación”[4]
  • “Tiene como fin velar por los intereses  de la víctimas”
  • “Servir como puente entre las víctimas y el Estado”

Patricia Buriticá Céspedes

Representa a Mujeres Colombianas por la Paz. Desde este lugar dedica sus esfuerzos  al respeto de los derechos de las víctimas, la recomposición del tejido social de las mujeres, la consolidación de la democracia y el fortalecimiento de las instituciones del Estado como vía para la reconciliación. Adicionalmente, busca desde la perspectiva de su organización, Mujeres Colombianas por la Paz, “…lograr la participación activa, decisoria y autónoma de las mujeres, en los procesos de dialogo y negociación política del conflicto armado con todos los actores y aportar en la construcción de procesos de paz.”[5].

Jaime Jaramillo

Tiene como trabajo de vida la fundación y dirección de  La Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia. Esta organización tiene como objetivo: “La Misión y la Comisión manifiestan su compromiso de contribuir a los procesos de paz en la República de Colombia.”

Adicional a su trabajo dentro de su organización, Jaime Jaramillo tiene una trayectoria política como concejal de Medellín (1970-1974) y de Santa fe de Antioquia (1970-1972).[6] Este amplio conocimiento que posee, sirve dentro de la CNRR para tomar una posición crítica respecto a los temas tratados.

Monseñor Nel Beltrán

Este Comisionado es el “encargado de los Colombianos en el Exterior, Miembro del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal, Miembro del Comité de Pastoral Social, Responsable de la Movilidad Humana en Colombia.”[7] No solo es un excepcional líder espiritual, sino una persona con una gran trayectoria en labores sociales dedicadas a la resolución del conflicto.

Oscar Rojas Rentería

Abanderado del trabajo social en la región suroccidente del país, quien tiene un amplio conocimiento en distintos temas relevantes para la función de la CNRR en la búsqueda de la reconciliación. Estos conocimientos se derivan de los distintos puestos que ha asumido en su gran carrera profesional. Esta incluye ser “Director Ejecutivo de la Fundación AlvarAlice en Cali, ONG dedicada a tarea social en los campos de educación, micro-finanzas y generación de ingresos de grupos vulnerables, salud, acción cívica, y construcción de paz.”[8]. Sus aportes tratan de fusionar la búsqueda del interés común con el apoyo del sector privado, y de esta manera, promover el trabajo mancomunado en la búsqueda de una mejor sociedad apartada de los dolores del conflicto.

Gustavo Villegas

Incorpora al Programa Paz y Reconciliación de la Alcaldía de Medellín. Este programa “(…) adscrito a la Secretaría de Gobierno de Medellín, brinda atención integral y seguimiento al proceso de reintegración social y económica de personas desmovilizadas de grupos al margen de la ley que se encuentran ubicadas en Medellín y el Valle de Aburrá.” [9]

A pesar de que los anteriores comisionados encarnan a la Sociedad Civil, cada uno de ellos vela por los propios intereses de cada una de sus organizaciones. Ana Teresa Bernal simboliza la lucha por la paz integral enfocada a la parte de la reconciliación. En cuanto a Patricia Buriticá, es la encargada de hacer valer los derechos de las mujeres victimas del conflicto (entiéndase por victima no sólo a población afectada sino también excombatientes que posiblemente fueron forzados a entrar en una guerra). Jaime Jaramillo, debido a su activa participación en el sector político y en cargos públicos, tiene como misión liderar políticas que guíen a la sociedad y al Estado a una solución pacifica del conflicto, cimentado todo en aras de la reconciliación y el dialogo. Por otro lado, no es de poca importancia que en un país donde la mayoría de sus ciudadanos rigen sus vidas bajo los principios de la iglesia católica, un abanderado de la misma tenga vos y voto en la misión de la reconciliación. No obstante, más allá de las virtudes espirituales que Monseñor Nel Beltrán pueda tener, su incansable labor comunitaria y la lucha por la paz, hacen que sus credenciales vayan más allá que las de un líder espiritual. Oscar Rojas Renteria representa los intereses de una sociedad incluyente tanto con victimas del conflicto como los propios victimarios. Es un abanderado de la lucha por la reinserción de todas aquellos afectados por el conflicto, y por tal razón, trabaja de la mano tanto del Estado como del sector privado en búsqueda de oportunidades, que generen calidad de vida y un nuevo amanecer para el país. Por último, Gustavo Villegas, simboliza los intereses de una reintegración social y económica de todos aquellos desmovilizados que de una u otra manera, pueden ser considerados como las victimas silenciosas de la guerra. En conclusión, como se puede ver, a pesar de que los 6 comisionados están allí para representar el conjunto de la Sociedad Civil, cada uno representa un sector distinto de la misma, porque precisamente lo que se busca es “heterogeneidad” dentro de la Comisión, de tal forma, que se vele por los derechos desde todos los sectores posibles.

Es entonces clara la importancia de la Sociedad Civil organizada como agente de cambio en un país cuya coyuntura es especial como lo es Colombia. La búsqueda de mecanismos de inclusión social no es una labor que debe recaer solo sobre los entes estatales ya que puede llevar a omitir grandes oportunidades de llevar la sociedad a otro nivel. De esta manera, alrededor del mundo han surgido iniciativas con propósitos que alinean los incentivos económicos con la mejoría social. Proyectos como Fair Trade demuestran que sí se pueden perseguir objetivos socialmente responsables que a su vez demuestren márgenes de rentabilidad atractivos. De esta manera es preciso aprovechar la coyuntura colombiana para llevar a cabo proyectos que ayuden a restablecer el tejido social, esta importancia es expresada por Natalia Springer en su escrito Desactivar La Guerra ¨ la sola reintegración no será exitosa si las condiciones de raíz del conflicto original no se mejoran y se institucionalizan alternativas económicas y políticas viables.¨[10]

Los mercados internacionales para productos socialmente responsables están creciendo día tras día, las ventas de productos certificados por Fair Trade (sello que garantiza el comercio justo del producto) están teniendo un crecimiento promedio en ventas de 15%[11] al ano. Este modelo podría ser replicado para buscar otros objetivos sociales, como la reconciliación que busca la CNRR. Un sello que garantice la inclusión social, que certifique el producto que lo porta como producto que apoya la paz, la reconciliación. El sello EMPAZ combina los incentivos privados con los sociales, la mano de obra calificada de miles de afectados por el conflicto, del bando que sea, entrenados por entidades como técnicos y tecnólogos, con la demanda privada. De esta manera, se genera valor agregado con base en una causa que no solo es importante sino necesaria, la inclusión social de personas que la triste historia de la guerra les ha quitado inclusive su carácter de ciudadanos. Es así como EMPAZ certifica que en la producción del articulo que lo porta participaron manos que dejaron a un lado los fusiles y se dedicaron a crear país, o manos que fueron forzadas a dejar sus formas de sustento para migrar a tierras desconocidas donde la desesperación reina.

Bibliografía

Acción Social. Cifra que corresponde al 31 de julio de 2010. Extraída el 22 de noviembre de 2010 en la página web:  http://www.accionsocial.gov.co/Estadisticas/SI_266_Informacion%20PAG%20WEB%20(4-08-2010)%20ver%202.htm

Annual Results 2009. Extraido el 15 de noviembre de 2010 de http//:www.fairtrade.org

Bernal, Ana Teresa. Comisionada de la CNRR. Entrevista realizada el 12 de Noviembre de 2010 en la sede centro de la CNRR.

Besley, T.  Ghatak, M. (2004). “Public Goods and Economic Development”.

Bresser,L. & Cunill, N. (1998). “Entre el Estado y el Mercado: lo público no-estatal”

Caceres, Hernando. Asesor Área de Reconciliación, CNRR sede Centro. Entrevista concedida el 12 de octubre de 2010 en la sede regional-Centro.

CNRR. Consulta realizada el 22 de Noviembre 2010 en: http://www.cnrr.org.co/integrantes.htm

Herrera, David. Asesor Área de Reconciliación, CNRR sede principal. Entrevista realizada el 12 de Noviembre de 2010 en sede principal de la CNRR.

La Silla Vacía. Consulta realizada el 12 de Noviembre 2010 en: http://www.lasillavacia.com/users/jaramillop

Lobo, Iván Darío. Profesor y Académico de la Facultad de Administración, UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. Entrevista realizada 9 de Noviembre de 2010 en la Universidad de los Andes.

Mujeres por la Paz. Extraído el 10 de Noviembre de 2010 en:

http://www.mujeresporlapaz.org/web/index.php?option=com_content&task=view&id=3&Itemid=

Otoya, Juan Pablo. Ex-pasante en la CNRR. Entrevista realizada el 8 de Octubre 2010.

Paz y Reconcialiación. Consulta realizada el 10 de Noviembre 2010 en: http://www.pazyreconciliacion.gov.co/sitio/index.php?sub_cat=0

Redepaz. Datos extraídos el 10 de Noviembre de 2010 en: http://www.redepaz.org.co/Nuestra-mision

Springer, Natalia. (2005). “Desactivar la Guerra”.


[1] Bresser,L. & Cunill, N. 1998

[2] Cifra otorgada por acción social que corresponde al 31 de julio de 2010. Visitado el 22 de noviembre de 2010 en la página web:  http://www.accionsocial.gov.co/Estadisticas/SI_266_Informacion%20PAG%20WEB%20(4-08-2010)%20ver%202.htm

[3] Extraído el 10 de Noviembre de 2010 en: http://www.redepaz.org.co/Nuestra-mision

[4] Entrevista realizada el 12 de Noviembre a Ana Teresa Bernal en la sede centro de la CNRR.

[5] Extraído el 10 de Noviembre de 2010 en:

http://www.mujeresporlapaz.org/web/index.php?option=com_content&task=view&id=3&Itemid=

[6] Consulta realizada el 12 de Noviembre 2010 en: http://www.lasillavacia.com/users/jaramillop

[7] Consulta realizada el 22 de Noviembre 2010 en: http://www.cnrr.org.co/integrantes.htm

[8] Consulta realizada el 22 de Noviembre 2010 en: http://www.cnrr.org.co/contenido/09e/spip.php?article4

[9] Consulta realizada el 10 de Noviembre 2010 en: http://www.pazyreconciliacion.gov.co/sitio/index.php?sub_cat=0

[10] Springer, Natalia. (2005). “Desactivar la Guerra”.

[11] Fairtrade.com

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