instituto para la Economía Social

 

Derecho a la Seguridad Alimentaria-Instituto para la Economía Social

 

Por: Laura Camila Ramos, María Camila Martínez, Luis Alejandro Peñaloza  y Mateo Aristizabal.

 

Hace cerca de 200 años,  La Plaza Mayor, actualmente la Plaza de Bolívar, era sede del primer  mercado distrital de Bogotá. Este asentamiento era el punto de encuentro de coteros, que cargaban tubérculos, frutas, verduras y animales; alimentos que provenían  frescos del campo y de las zonas aledañas a la capital. Dicha plaza, representaba una forma de abastecimiento de distintos tipos de alimentos; como frutas, verduras, carnes, entre otras, donde el intercambio de bienes y servicios favorecía el encuentro social, político, económico y religioso de la ciudad. Posteriormente, en 1861 se suspendió la venta de mercado en esta plaza, por lo que se trasladó  al Huerto de la Concepción donde permaneció hasta 1950. En este lugar,  abundaban los problemas de higiene, provenientes en su mayoría de la falta de servicios sanitarios. A partir de estos problemas, el Estado se ha involucrado activamente mediante programas de inversión con el fin de modernizar y remodelar el sistema de plazas de mercado públicas.

 

Actualmente Bogotá cuenta con 44 plazas de mercado  de las cuales 19 son administradas por el Estado mediante el Instituto para la Economía Social (IPES). Esta organización estatal dependiente de la Alcaldía Mayor de Bogotá y adscrita a la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, comenzó a operar en el año 1972 bajo el nombre Fondo de Ventas Populares y en el 2006 se transformó para brindar apoyo en materia de desarrollo productivo a la población vulnerable de la ciudad. De esta manera, como entidad pública estatal controlada por el Consejo, el IPES busca diseñar y desarrollar alternativas productivas acordes a las políticas públicas de desarrollo económico de Bogotá, para así elevar la productividad y competitividad de la población  económicamente vulnerable de la capital.

 

Por consiguiente, el Estado debe promover un entorno seguro para el ejercicio del derecho a la alimentación en el que se den condiciones que permitan a la comunidad acceder por sí misma a los alimentos en la cantidad y calidad requeridos. Para tal efecto, es crucial que la dirección general de la economía, se encauce hacia el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribución equitativa de los beneficios del desarrollo, la preservación de un medio ambiente sano y el acceso equitativo a los bienes y servicios básicos.

 

IPES – Actor Público Estatal

 

El Instituto para la Economía tiene dentro de sus objetivos generales la administración del sistema distrital de plazas de mercado con el fin de garantizar la seguridad alimentaria en estas zonas distritales, esto mediante un sistema completo de abastecimiento, el cual contiene un eficiente aprovisionamiento y comercialización de los alimentos, en óptimas condiciones ambientales, sanitarias y operacionales [1]. De esta forma, esta institución administra las plazas de mercado en 3 componentes básicos; gobernabilidad, jurídico y financiero. Para ello inicialmente desarrolla obras de infraestructura de plazas en diversos sectores marginados de la ciudad, donde garantizan entre otras cosas el ingreso libre de nuevos comerciantes a dicho sistema distrital de plazas. En otra palabras, fomentando así,  las libertades individuales como fin y medio para el desarrollo personal y de la comunidad (vida productiva).[2]

 

Mediante el programa de Plazas de Mercado Distritales se busca cumplir con la política pública de seguridad alimentaria establecida por la Constitución de Colombia del año 1991. Según Carlos Enrique Trujillo, administrador de la Plaza los Luceros “Esta (la plaza) fue pensada a partir del plan maestro de abastecimiento y seguridad alimentaria de Bogotá, el cual se fundamenta en el Decreto 315 de 2006; este plantea la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria  en un sector  de la población que es vulnerable.”

 

El decreto 315 de 2006 considera “que el abastecimiento de alimentos es una función que compete al conjunto de grupos sociales, en sus roles de consumo, producción, transformación, distribución y comercialización y por tanto, las visiones, tradiciones, hábitos, culturas e intereses de los diferentes grupos deben ser considerados en el desarrollo de políticas, estrategias y proyectos de abastecimiento”[3]

 

En Colombia, un problema central en la construcción de lo público es la exclusión social, no  sólo en términos raciales, étnicos, religiosos y de género, sino también con la inequidad de oportunidades, ingresos, conocimiento, y posibilidades de realización humana y ciudadana. De igual forma, la exclusión social impide la libertad y capacidad de escogencia, decisión, acción y persuasión de los grupos excluidos. Lo anterior representa un obstáculo que no permite que se den las condiciones de igualdad básicas como la equidad en la alimentación y nutrición de la población. Por lo tanto el IPES como gestor de lo público busca garantizar el derecho anteriormente mencionado con el propósito de que surja un proceso de concientización, convicción, compromiso y una acción política para la transformación de la sociedad[4]

 

De esta manera, es pertinente hacer un breve análisis de la Plaza de Mercado los Luceros, la cual se encuentra ubicada en Ciudad Bolívar, localidad caracterizada por ser una zona urbana de escasos recursos económicos, donde predominan los barrios marginales, los cuales de acuerdo a la definición de la ONU, son aquellos que carecen de acceso a agua potable, a sanidad, a espacio habitable suficiente, a una vivienda levantada con material sólido y el derecho de usufructo[5]. Además de cumplir con algunas de las características anteriormente mencionadas, Ciudad Bolívar es uno de los sectores con mayores índices de problemas sociales, encabezados por la violencia, cuya principal causa ha sido la exclusión social y falta de oportunidades.

 

Por lo tanto, en aras de realizar el proyecto,  el IPES invirtió más de 10,000 millones de pesos en infraestructura para esta localidad, y su construcción tardó 3 años aproximadamente. Actualmente la Plaza está compuesta por 98 beneficiarios para 134 locales, es decir no se está teniendo una ocupación completa. Según el administrador de la plaza Carlos Enrique Trujillo “En este momento comercializamos más o menos 40 toneladas de alimento semanales, tenemos varias secciones, un área de frutas y verduras, un área de misceláneos, y un área de cárnicos”.

 

En este contexto, la seguridad alimentaria es un tema de interés público para toda Bogotá donde mediante ella se mejora la calidad de vida de todos los habitantes al existir una distribución equitativa de los beneficios del desarrollo, preservando y generando en la comunidad un ambiente sano y de libre acceso a este bien básico. Por ende, el Instituto para la Economía Social con su programa de la Plaza Los Luceros garantiza el derecho a la seguridad alimentaria mediante cuatro ejes fundamentales; en primer lugar se encuentra la infraestructura y seguridad, en donde la plaza cuenta con espacios modernos y amplios que garantizan a los beneficiarios los más altos estándares de comodidad y aseo, adicionalmente al contar con un sistema de vigilancia privada fomenta un ambiente propicio para el desarrollo de la actividad de comercio.

 

En segundo lugar, dentro del programa se realizan actividades de fortalecimiento en pro de la socialización del proyecto, entre ellas se encuentran las capacitaciones de “buenas prácticas de manufactura” donde se enseñan normas básicas de saneamiento y manipulación de alimentos; por otro lado, existen capacitaciones de contabilidad, de compras colectivas y apoyo interinstitucional a los comerciantes.

 

Tercero, se han creado asociaciones con planteles educativos, madres y comedores comunitarios, en este eje existe un vínculo directo que busca suministrar los alimentos necesarios para su funcionamiento general, en este servicio se garantiza la más alta calidad y precios asequibles que contribuyen a la buena nutrición y alimentación de la comunidad y de los beneficiarios (en su mayoría población infantil). Por último, se ha venido implementando una red de abastecimiento local (plataforma de abastecimiento) que asegura la calidad y el precio de los alimentos, “La plataforma es un equipamiento que pone el distrito al servicio del sector para facilitar el movimiento de alimentos en la región, de tal manera que al consumidor final, que es una población deprimida, le lleguen productos de muy buena calidad a precio bajo variedad suficiente y con oportunidad.” asegura Carlos Trujillo. En conjunto, el proyecto de la Plaza de Mercado Los Luceros representa una integración de diversas soluciones a las problemáticas alimentarias que ocurren en la comunidad del Lucero.

 

La construcción y legitimación social de lo público constituyen un proceso abierto e incluyente de participación entre la comunidad a propósito de la seguridad alimentaria, por ello el IPES es una herramienta mediante la cual se sobrepasa la barrera de exclusión social para la buena alimentación y nutrición, posibilitando la cohesión, la solidaridad y pertenencia entre los individuos de la comunidad, para así forjar una cultura ciudadana de tolerancia y cooperación. Como lo expresa Garay “El ciudadano viene a reconocerse no exclusivamente como reclamante de derechos en cuanto que asume la corresponsabilidad irrestricta de velar por los derechos de los demás y por el bien de la colectividad en su conjunto.”[6]

 

En aras de lograr un mejor desarrollo social en esta comunidad es importante  considerar dos tipos de libertades , las cuales  el IPES mediante su programa de plazas distritales fortalece continuamente, la primera es la libertad de transacción y mercados , la cual ofrece libertad de trabajo y comercio  en la comunidad de los luceros, que por su parte fomenta el crecimiento ,prosperidad y equidad económica;  y segundo las libertades y oportunidades sociales las cuales en este caso promueven un desarrollo económico local. De esta forma, el IPES como organización estatal  juega un papel promotor del estado  al mejorar la efectividad de estas libertades individuales.

 

“De esta forma podrán construirse unas bases indispensables para la instauración de un proceso social incluyente y autorreflexivo en la construcción de lo público/privado, con la legitimación y el enriquecimiento de la propia esfera pública. Ello resulta todavía más decisivo en la medida en que en el avance hacia una sociedad democrática deliberante y – contrario a posiciones erradas que han identificado simplistamente a lo público con lo estatal – lo público ha de abarcar cada vez más espacios sociales que no pueden ser legitimados y administrados exclusivamente por el estado. En múltiples y variados casos, ello le ha de corresponder, en sentido estricto, a la propia colectividad bajo diversas formas de organización y participación.”[7]

 

Para finalizar, podemos evidenciar que el IPES y su programa de plazas distritales son facilitadoras del desarrollo económico y social de Bogotá, esto al ser partícipes de programas que promueven y garantizan el derecho fundamental a la seguridad alimentaria. Sin embargo para evaluar el impacto de su programa en la comunidad es necesario abordar el tema desde otro punto de vista. Para ello es necesario tener en cuenta la opinión de la comunidad que hace uso de la plaza, para así determinar si efectivamente se garantiza este derecho en el barrio los Luceros. De esta forma se reunieron una serie de testimonios que evidencian la labor del IPES en su programa de plazas Distritales, testimonios que serán citados a continuación:

 

El líder comunitario Yesid Gonzales expresa su conformismo con el programa; “Esta plaza ya existía antes, el IPES invirtió una gran cantidad de dinero en su modernización y consigo trajo una serie de reglas y procesos de aseo que nunca se habían visto por aquí. Hay vigilancia y espacios amplios donde hacer mis compras, la verdad estoy satisfecho con este programa”

 

Por otro lado una madre comunitaria Stella Rodríguez, desde su  punto de vista reconoce; “Esta plaza es muy limpia y además lo que compro es pesado electrónicamente, hay seguridad en la cantidad a la hora de comprar lo cual ayuda a mi bolsillo.” Al preguntarle sobre la calidad de los alimentos y el precio de ellos respondió: “El precio está bien, no es muy caro, pero lo que importa es la calidad de los alimentos, esto lo consumo yo y mis hijos y créame aquí me lo garantizan, afuera pueden haber mejores precios pero de cada 10 cosas 3 me salen ya muy maduras o en mal estado”.

 

De igual forma el gerente del fruver, Hugo Gómez, nos expresa su satisfacción con sus alianzas con los planteles educativos del sector y el impacto del programa en la comunidad de los Luceros: “Nosotros proveemos alimentos a comedores comunitarios, a planteles educativos, como jardines y escuelas. Este programa me obliga a tener siempre inventariado mis productos, a manejarlos según una reglas de ase y a darlos en excelentes calidades. Uno pensaría que el precio de los alimentos debería ser muy caro, pero no, aquí se dan mejores precios que los que dan los vendedores ambulantes y aseguramos la calidad. Este programa y nosotros como Fruver ya hemos creado vínculos de fidelidad con la gente y convenios con estas fundaciones”

 

De esta forma podemos afirmar que no solo a nivel estratégico y teórico el IPES garantiza el derecho a la seguridad alimentaria, de igual forma en la práctica lo hace. Tanto la comunidad como sus miembros, trabajan arduamente por sacar este proyecto adelante, donde no solo se dé a este nivel local, sino que esta seguridad alimentaria se expanda por toda la localidad, enseñando y vinculando a la demás comunidad a ser participes de este proceso de transformación social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA:

 


[1] Objetivos e información general tomada de http://www.ipes.gov.co/vercont.php?id=451

[2]  Sen, A. (2001) “¿De qué se trata el Desarrollo” en “Fronteras de la economía del desarrollo”.pdf

[4] Garay, L. (2002) Repensar a Colombia hacia un nuevo contrato social. Pág. 72

[6]  Garay, L. (2002) Repensar a Colombia hacia un nuevo contrato social. Pág. 72

[7] Garay, L. (2002) Repensar a Colombia hacia un nuevo contrato social. Pág 73.

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