Manejo de desechos

El MANEJO DE DESECHOS EN BAHÍA MÁLAGA  RETOS Y CONSECUENCIAS

Dimitri Alejo

David Restrepo

El presente artículo tiene el objetivo de analizar y reflexionar sobre el manejo de los desechos que le da la comunidad afrocolombiana de la Plata, Consejo Comunitario de Bahía Málaga, Departamento del Valle del Cauca.  Esto se logra al responder preguntas como: ¿Cuál es la problemática actual que la comunidad tiene respecto al manejo de desechos? ¿Cuáles son los retos que enfrentan para dar un manejo efectivo a los desechos? ¿Cómo y por qué debería hacerse?, frente a la perspectiva de dos actores de lo público: la comunidad de Bahía Málaga y la asociación Eco-Manglar. La temática resulta ser crítica e importante, pues el manejo de desechos, al ser un bien público, influye en el bienestar y progreso de la comunidadpor los retos en la gestión y organización que este proceso conlleva. El estudio se logra a raíz de la salida de campo realizada con el curso de Gestión de lo Público de la Universidad de los Andes y los talleres de manejo de desechos que se hizo a la comunidad de La Plata y a la Asociación Eco-Manglar.

Contextualización de la zona.

La Plata es una de las cinco comunidades, junto con Juanchaco, Ladrilleros, La Barra y Puerto España-Miramar, que conforman la región de Bahía Málaga, municipio de Buenaventura, Departamento del Valle del Cauca. El territorio es reconocido como uno de los ambientes más significativos del litoral Pacífico, con una amplia representación biogeográfica y heterogeneidad de hábitats. Bahía Málaga cuenta con una población que oscila entre los 4000 y 5000 habitantes, compuesta primordialmente por afrocolombianos y pueblos indígenas (Barragán Muñoz, 2010).

La comunidad de La Plata basa su economía en la extracción de madera, la pesca artesanal, la recolección de piangua y en un menor grado del turismo. Esta última actividad, está liderada por Eco-Manglar, una Asociación Comunitaria  que busca apoyar al mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad. Además se preocupa de la protección del medio ambiente, a través de la prestación de servicios etno y eco turísticos, lo cual se fundamenta en la educación al turista y en el aprovechamiento sostenible de los recursos.

Es importante recordar que la Ley 70 de 1993  le aseguró a las Comunidades Negras capacidad de organización y autogobierno, al igual que reconocimiento de su propio territorio. Para lo primero se crearon los Consejos Comunitarios y para lo segundo los Territorios Colectivos, en los cuales la población de Bahía Málaga ya tiene registradas más de 10.000 hectáreas (Barragán Muñoz, 2010). Se debe resaltar que las zonas delimitadas dentro de los  Territorios Colectivos tienen la característica de ser propiedad común, en la cual los miembros del grupo tienen el derecho legal de excluir a los no miembros del uso de los bienes que allí se encuentran (Ostrom, 2000) . Adicionalmente, según lo establecido en el Decreto 1745 de 1995, en el artículo tercero, el Consejo Comunitario se define como una persona jurídica que ejerce la máxima autoridad de administración interna de los Territorios Colectivos de las Comunidades Negras, de acuerdo con los mandatos constitucionales y legales que lo rigen. Por ende, se evidencia la importancia de este actor, debido a que se convierte en el responsable del buen manejo y aprovechamiento del territorio.

Finalmente, en 2010 se creó el parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, declarándolo como área protegida. De esta manera se logró impedir la construcción de un nuevo puerto alterno al de Buenaventura, lo que implicó un gran logro para los Consejos Comunitarios.

Fotografía del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga

Fotografía del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Objetivos de nuestra salida de campo.

La salida de campo a Bahía Málaga realizada por la clase de Gestión de lo Público, además de ser una oportunidad para aprender y vivir una experiencia con una comunidad afrocolombiana,  se propuso un taller de manejo de desechos para la comunidad de La Plata y la Asociación Eco-Manglar. Se decidió elegir este tema ya que es una problemática que genera inconvenientes en la salud de los individuos y consecuencias ambientales, potencializándose en zonas donde  no tienen sistemas eficientes de recolección y disposición de basuras como sucede en Bahía Málaga.

El objetivo general del taller buscaba generar una visión y descripción general de los desechos y sus problemáticas, así como el de debatir las posibles soluciones y estrategias que los dos actores de lo público podrían implementar para el manejo de estos residuos. Se quiso lograr mediante la realización de dos talleres. El primero, orientado para Eco-Manglar, trataba sobre la presentación y explicación de las “buenas prácticas” y normas que podría implementar esta Asociación en los servicios que prestan tanto etno como eco turísticos, sobre el manejo de los residuos que generan los turistas. El segundo, realizado a toda la comunidad, se enfocaba en la presentación y descripción general de qué son los desechos y sus problemáticas, así como el indicar cuáles son las posibles soluciones y estrategias que se podían implementar para un correcto manejo de estos residuos.

El manejo de los desechos en la comunidad de La Plata y sus retos.

Al hablar con diversos miembros de la comunidad y esencialmente con Santiago Valencia, líder de Eco-Manglar, nos explicaron que los productos que principalmente consume la comunidad y los turistas que llegan son principalmente arroz, harina, atunes, sardinas, gaseosas, cervezas, pañales y artículos de aseo. El consumo de estos bienes trae consigo la producción de una gran cantidad de residuos, como desechos inorgánicos como el plástico, papel, cartón y vidrios; otros peligrosos como pilas, detergentes, o abrasivos de limpieza; y unos cuantos orgánicos como restos de comida, frutas y cáscaras.  La gran mayoría de estos desechos tanto por su composición como por su cantidad no logran incorporarse o ser asimilados por la naturaleza, sino por el contrario genera una gran cantidad de problemas (Ignacio Pineda, 1998) (Banco Mundial., 1999). Algunos de estos problemas se dan en la salud, debido que las basuras representan un vehículo potencial de trasmisión de enfermedades de los individuos y de la misma manera es un alimento propicio para animales e insectos nocivos (Collazos Peñaloza). Por otro lado genera problemas ambientales pues muchos de los desechos no pueden reintegrarse al medio ambiente, causando contaminación en las aguas, suelo y aire. Igualmente puede generar el posible envenenamiento de animales, vegetales y cultivos(Giraldo gomez, 1997).

Estas problemáticas se evidencian en la comunidad de Bahía Málaga, como lo representa el testimonio de la dueña de una tienda de la comunidad, “las botellas que son retornables se llevan de nuevo a Buenaventura, mientras que las que son de vidrio son utilizadas para el biche, todo el resto se quema”. Lastimosamente esto no lo hacen todos, pues se evidenció con algunas otras entrevistas, que la mayor parte de la basura realmente termina arrojada y acumulada en diferentes áreas del territorio, mientras que el resto es incinerado sin control alguno.

Lo anterior representa un gran reto en relación con el desarrollo sostenible, pues de no hacerse un adecuado manejo de desechos y si solo se satisfacen las necesidades del presente,  se comprometen la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras (WCED, 1987).  En este sentido, el reto es doble. Inicialmente para la comunidad, pues deben generar conciencia e identificar los vínculos que hay entre el manejo de los desechos y los crecientes problemas ambientales, pues solo de esta forma no generan contaminación o consecuencias en el medio ambiente y por ende no comprometerán recursos para las generaciones futuras. La dificultad de este reto radica en que algunos de los individuos reconocen ciertos puntos críticos del mal manejo de los desechos, sin embargo no todos tienen una noción o dimensionamiento de qué son los desechos y cuáles son las consecuencias puntuales de su mal manejo. Ejemplo de esto es el testimonio de un miembro de la comunidad que dijo “la basura no se clasifica, la gente no sabe”.

Por otro lado el segundo reto es para Eco-Manglar, quien debe identificar y generar políticas o buenas prácticas para que los individuos que lleguen a Bahía Málaga, no generen tal contaminación que pueda afectar a la comunidad.

Ejemplo del manejo que le dan a la basura en La Plata

Ejemplo del manejo que le dan a la basura en La Plata

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El manejo que la comunidad le da actualmente a los residuos es a partir de lo que cada familia considera que debería hacerse. Cada familia  se encarga de deshacerse de los desechos que produce. Esto claramente se evidencia en un testimonio de una señora de la comunidad, “yo separo el vidrio y el plástico […] el vidrio lo hecho solo y las cáscaras y todo eso (refiriéndose a lo orgánico) lo hecho a las matas. Pero eso lo hago yo, no es un práctica común dentro de la comunidad”. En general la práctica que más utilizan las familias para el manejo de los desechos es amontar la basura en diferentes sitios, quemarla y algunas otras usan cierto tipo de desechos como abono, mientras otros la botan al mar. Algunas de estas metodologías y estrategias son aceptadas a nivel mundial, no obstante tienen deficiencias en su realización.

“la basura no se clasifica, la gente no sabe”

 

En este sentido, otro de los retos del manejo de los desechos que debe superar tanto la comunidad como Eco-Manglar, es diseñar y elegir un método puntual para el manejo eficiente de los desechos, ya sea mediante una quema controlada, el relleno sanitario, la disposición en Buenaventura o el aprovechamiento de residuos orgánicos.  De no tomarse un plan de acción y solución de manera pronta y efectiva, el efecto negativo de los residuos también se vería en problemas socio-económicos de la comunidad de Bahía Málaga. Esto se debe a que, independiente si es un país industrializado o una sociedad de subsistencia rural, la economía y el bienestar de una sociedad ahora y en el futuro necesita del medio ambiente (Hopwood, 2005). El hecho de que se dé una contaminación del ambiente, principalmente en el mar y los suelos, por el mal manejo de los desechos, afecta algunas de las actividades económicas principales que tienen la comunidad para vivir. La pesca artesanal como la recolección de piangua dependen del ambiente para que se dé un aprovechamiento efectivo de estos recursos, entonces, si se siguen dando  prácticas como arrojar las basuras al mar o los suelos, estos recursos tenderán a disminuir tanto su cantidad como calidad. Por otro lado, la Asociación Eco-Manglar también se vería afectada por la disminución del turismo,  pues el mal manejo de las basuras generan pérdida del valor estético del ambiente, lo cual es un componente esencial para que los turistas deseen visitar la comunidad e invitar a futuros viajeros.

Ejemplo de una incineración inadecuada, al quemarse latas de pintura

Ejemplo de una incineración inadecuada, al quemarse latas de pintura


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Herramientas para entender el debate de lo público en la comunidad de La PlataTeniendo claro cuáles son algunas de las  repercusiones y retos que tiene la comunidad de Bahia Málaga y Eco-Manglar,  ahora hay que preguntarse ¿Cómo hacer que los individuos entiendan y apliquen de manera correcta las metodologías y estrategias que  son aceptadas a nivel mundial? Pero antes que nada se debe seguir analizando el manejo de desechos desde diferentes perspectivas.

Las expectativas previas a nuestra visita a la comunidad y aquellas que nos llevábamos posterior a nuestra experiencia no distan en gran medida. A partir de los talleres realizados con los líderes de Eco-manglar y con la comunidad nos dimos cuenta que, si bien se le brinda importancia al manejo de los desechos, una gran mayoría de la población de La Plata ve esta problemática de forma individual, en el sentido que no se trabaja conjuntamente en la comunidad para hacer frente a este reto. Esperamos que luego de los talleres realizados se tenga una visión de orden más integradora y participativa. De todas formas, analicemos cuáles eran las percepciones de la comunidad antes de nuestra llegada.

El valor del medio ambiente para la Comunidad

Los problemas que se mencionaron anteriormente acerca del mal manejo de los desechos, conlleva a un fuerte efecto en el bienestar y calidad de vida de la comunidad. En concordancia con Little (2003), el debate de la buena conservación del medio ambiente (para nuestro caso del manejo de desechos) puede tener valores intrínsecos o instrumentales. En el primer caso, la conservación se considera como un fin en sí mismo –independientemente de su valor para el bienestar humano. Del otro lado, el valor instrumental se reconoce como un medio para garantizar el bienestar. Para el caso de la comunidad, aunque la conservación medioambiental, lograda en parte a través de un buen manejo de los desechos, ha ganado mayor importancia en la agenda de La Plata, generalmente no se ve como un fin en sí mismo sino como un medio –o incluso necesidad –para poder lograr calidad de vida y bienestar. Como dice uno de los líderes comunitarios “el medio ambiente y el mar son muy importantes porque de ahí sacamos gran parte de lo que consumimos día a día”. Otro agrega que “el interés primordial es ver la playa limpia […] esto ayuda a que más turistas sigan viniendo a alojarse en nuestra comunidad”.  No obstante, hay quienes comienzan a considerar el cuidado del medio ambiente como un fin en sí mismo, pues reflexionan sobre la importancia que esto implica para el bienestar de las próximas generaciones. Como dijo un líder de Eco-manglar: “Yo cuido del medio ambiente porque quiero que mis hijos vivan en un entorno sano y puedan disfrutar de los recursos tanto como yo lo he hecho”. Según Little (2003) esto es considerado como la “prudencia multigeneracional”, o en otros términos, la adopción de políticas de conservación que puedan considerarse justas, tanto para las generaciones presentes como para las futuras.

El manejo de los desechos entendido como un bien público

Debido a lo anterior, un buen manejo de los desechos se entiende como un bien público. Sin duda todos se benefician de tener un ambiente sano, ya sea por cuestiones de salud, de estética del territorio o de las ganancias que el turismo conlleva. De este modo, también es evidente que los beneficios logrados a raíz de las buenas prácticas en materia de desechos se presentan como no rivales y no excluyentes. Cabe decir que un consumo no rival significa que el consumo de una persona no impide o reduce el consumo de otra, y que sea no excluyente se refiere al hecho de que es imposible privar a un individuo de los beneficios que produce el bien.

Ahora bien, teniendo en cuenta de que es un bien público se debe reconocer un asunto importante. En caso de no contar con unas prácticas comunes y bien organizadas se pueden presentar comportamientos típicos de un free rider (o polizón), definido como,  como la renuencia de los individuos a contribuir voluntariamente a la financiación de los bienes públicos (Stiglitz, 2000). Se convierte en un reto, entonces, lograr que haya una participación activa de toda la comunidad. Dado que el buen manejo de los desechos se concibe como un bien público, todos deberían ser partícipes de dicha construcción (Garay, 2002). Asimismo, queremos rescatar la capacidad de agencia que se refiere al individuo libre como motor de cambio (Sen, 2002). Esto es sumamente pertinente para la comunidad, principalmente por que los individuos adquieren una responsabilidad activa en la construcción de unas buenas prácticas del manejo de desechos.

Pero realmente ¿cómo se está abordando la problemática desde una perspectiva organizativa y participativa?

Retos organizacionales para lograr unas prácticas comunes.

Actualmente  no existen unas prácticas comunes o unas reglas impuestas por el Consejo Comunitario y su junta, que establezcan la forma en cómo se deben manejar los desechos. Sin embargo, en los últimos años se han logrado avances. Miller, un miembro de Eco-Manglar, recalca que ha habido una mejora en materia de concientización de la comunidad y aunque acepta que no todos vayan a las reuniones, se ha logrado crear una arena de debate, lo cual ha llevado a repensar “las formas en cómo se interactúa con el medio ambiente y el manejo de los desechos”. Queremos hacer hincapié en esa arena de debate, debido a que es el espacio en que los intereses de cada individuo pueden ser reflexionados para lograr, posteriormente, un conjunto de intereses comunes que busquen generar desarrollo a la comunidad.

Dada esta intervención, aparece un reto para la gestión del manejo de desechos en la comunidad: lograr que haya una participación activa de todos los individuos dentro de la comunidad.

No obstante, durante los talleres con la comunidad y Eco-manglar se mencionaron comentarios tales como “yo no se cómo se manejan los desechos en las otras casas, yo cumplo con quemar en la mía, no hay unas reglas establecidas en la comunidad” o “en la playa hacemos una quema común de todo lo que llega por el mar, pero en sus casas cada uno se encarga de manejar su basura”. Como ya se mencionó, el manejo de los desechos en La Plata es de interés público, pero la forma de realizarlo es individual.

Al haber dejado claro la falta de coordinación que se vive en la comunidad toca preguntarse si ese mismo fenómeno se experimenta en Eco-manglar. Hablando en términos generales durante el taller, un líder comunitario explicó que “se realizan reuniones periódicas con todos los líderes de Eco-manglar para cuadrar todos los asuntos que nos interesan”, a lo que otra respondió “pero usted debería saber lo que yo estoy haciendo y viceversa. Eso no ocurre en el momento, la información no es la misma”. En otras palabras, se reconoce la falta de coordinación y comunicación entre todos los líderes, de tal forma que se tenga conocimiento de las responsabilidades grupales e individuales y cómo deben ser tratadas por cada uno de los integrantes. De igual forma, se puede pensar que la Asociación Comunitaria cuenta con roles informales los cuales, aunque necesarios para la flexibilidad que necesita Eco-manglar actualmente, no permiten que haya un adecuado control de la coordinación entre individuos. Pero también hay que preguntarse ¿cómo afecta la falta de coordinación y comunicación de Eco-manglar a las buenas prácticas del manejo de desechos?

Manejo de los desechos en un hogar de La Plata

Manejo de los desechos en un hogar de La Plata

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fue impactante al ver que nadie se responsabilizaba de organizar una “charla introductoria” a los turistas que llegan para dejar claras cuáles eran las reglas de la comunidad. Resulta ser que cada líder esperaba que otro la hiciera y por lo tanto no había ningún responsable directo. Esa “charla informativa o introductoria” no se terminaba dando en la mayoría de sus casos ¿las consecuencias? La comunidad debía esperar a que el visitante tuviera las cualidades de “turista ideal”. Por más de que posteriormente se le indique a los visitantes que no deben botar basura, el efecto no es el mismo a que si se dejan claras las reglas recién su llegada.Cuando se tocó el tema de cómo debería ser “el turista ideal” en el taller de Eco-Manglar, se explicitó que este debería ser consciente y responsable con el manejo de sus residuos, pero también se concluyó que no se podía esperar que todos los visitantes tuvieran esa característica de “turista ideal”; en este sentido Eco-Manglar debía trabajar como regulador de sus prácticas. En este punto es donde llegan las consecuencias de no tener una eficiente comunicación y coordinación.

No obstante, durante gran parte del taller se logró recrear esa arena de debate y reflexión que es un paso vital para poder construir lo público (Garay, 2002). Los líderes comunitarios aceptaron que la falta de coordinación y comunicación en la comunidad era un reto para la gestión de los desechos y luego se comprometieron a organizar campañas y cambios a manera de normas internas, incluyendo primero a todos los miembros de Eco-manglar y luego a toda la comunidad, para repartir responsabilidades y poder controlar las prácticas de esos turistas que no cuentan con las cualidades “ideales” descritas por ellos.

Actividad sobre “el turista ideal” en el que se plantearon los problemas y se propusieron soluciones

Actividad sobre “el turista ideal” en el que se plantearon los problemas y se propusieron soluciones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escuchando los testimonios que nos compartieron los participantes del segundo taller y a otros miembros de la comunidad que entrevistamos individualmente, se llegó a la conclusión que la única forma en la que se está intentando regular las prácticas de los individuos dentro de la comunidad, es mediante el control social.Durante la reflexión generada a raíz de los comentarios de los líderes de Eco-manglar, se nos presentó una importante pregunta: ¿Cómo se regulan, controlan o castigan a aquellos que no cumplen con un buen manejo de desechos?

La efectividad de este método es desconocida para nosotros pero ¿qué retos puede significar que sea la única manera de aproximarse a la regulación del manejo de desechos en La Plata?

Varias personas fueron claras al decir que “sin importar el número de reiteraciones se habla con el o ella para que no vuelva a cometer el error (ya sea del manejo de desechos o de cualquier otra práctica considerada como inadecuada en la comunidad)” y que “la medida más severa sería quitarle el utensilio con el que le está haciendo daño al medio ambiente. Por ejemplo la moto sierra para el que tala árboles en veda”. De todas formas, no queda claro qué se podría hacer después del control social, en caso de que las malas prácticas del manejo de desechos sean reiteradas ¿tal vez una multa? ¿Será que si podría prevenir la reiteración de las malas prácticas?

En este orden de ideas la comunidad, encabezada por Eco-manglar, tendrá que encontrar medidas alternas al control social para aquellos que no se acojan a las buenas prácticas del manejo de desechos. Creemos que, si bien se reconocen gran parte de las consecuencias que conlleva el mal manejo de los residuos y el reconocimiento de esta problemática como de interés público, el grado de concientización no es lo suficientemente alto como para recurrir solamente al control social. Y decimos que no hay la suficiente conciencia, no porque no cumplan con las prácticas básicas –por ejemplo no botar botellas al mar –sino porque no todos saben que quemar latas o pilas, o incluso dejar al aire libre todos los desechos, trae consigo daños medioambientales que, como se dijo con anterioridad, les afecta directamente su calidad de vida.

Por otro lado, frente uno de los comentarios que dijeron en el taller “queremos hacerlo, pero no tenemos los recursos para lograrlo”, refiriéndose al manejo adecuado de desechos, ¿Cómo los gestores de lo público; la comunidad y Eco-Manglar, pueden superar esta falta de recursos?

Fotografía que muestra que en la comunidad  no hay una clasificación de desechos, sino todo es arrojada a una misma caneca

Fotografía que muestra que en la comunidad no hay una clasificación de desechos, sino todo es arrojada a una misma caneca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexiones y propuestas. 

Una parte considerable del bienestar y supervivencia de la comunidad depende  de encontrar soluciones adecuadas para reducir al mínimo los efectos negativos del manejo de desechos. Contrario a lo que sucede en grandes ciudades, en donde el manejo de las basuras es realizado por empresas privadas o públicas a partir de concesiones hechas por la Alcaldía o Unidades Administrativas, en  Bahía Málaga  todos los miembros de la comunidad son participes de dicha construcción y manejo de las basuras. Esto principalmente por las características de la Ley 70 de 1993 en el que se promulga que las Comunidades Negras se deben organizar mediante los  Consejos Comunitarios y estos a su vez tienen su autogobierno a través de los Territorios Colectivos. En este sentido esto hace que los mismos miembros de la comunidad deban buscar, plantear y desarrollar estrategias adecuadas para el manejo de los desechos. De la misma manera es necesario que Eco-Manglar solucione sus dificultades para lograr que los turistas tengan buenas prácticas en el manejo de los residuos que generan y de esta forma  prestar tanto un servicio etno como eco turístico eficiente.

Para lograr estos dos objetivos, existe una diversidad de mecanismos que logran mejorar y aumentar la cooperación entre sus miembros, no obstante entre los principales están los incentivos o sanciones, y el control social. Frente a los incentivos o sanciones, estos tienen la particularidad de que se les presenta un  refuerzo, ya sea positivo o negativo, a los individuos para obtener una acción deseada. En la actualidad, la comunidad utiliza este mecanismo como último medio para anticipar una conducta esperada. Esto se evidenció a partir de uno de los testimonios que se presentó anteriormente, en el que se observaba como la medida más severa o sanción más fuerte para una persona que no está siguiendo una práctica de conducta acordada, era quitarle el utensilio con el que estaba haciendo daño al medio ambiente. Esto podría homologarse en el caso de que una persona no esté realizando una práctica adecuada del manejo de desechos, no obstante ¿quiere la comunidad o Eco-Manglar volverse un agente represivo y autoritario diciendo mediante sanciones qué hacer y qué no hacer?

Ahora bien, frente al control social,  este se da a partir del conjunto de normas y medidas establecidas por un grupo de individuos para mantener el orden de estos y permitir un desarrollo organizado y controlado (Bresser & Cunill, 1998).  Para que se dé de manera efectiva, es necesario  la capacidad de agencia, que se refiere como aquel ciudadano o individuo protagonista y participe de la configuración, renovación y desarrollo de una comunidad auto-reflexiva y deliberante, buscando un interés de la colectividad  en lugar de esperar pasivamente a que el Estado o algún otro agente se encargue de ello (Garay, Repensar a Colombia: hacia un nuevo contrato social, 2002) (Sen, ¿De qué se trata el Desarrollo?, 2001). En este sentido, los individuos de la comunidad y de Eco-Manglar no esperarían de manera pasiva a que el Estado intervenga en el problema de manejo de desechos, sino que ellos mismos serian aquellos motores de cambio que participarían activamente en actividades relacionadas con la definición y realización de los intereses colectivos frente al manejo de los residuos. Este control social es de una u otra forma el mecanismo que actualmente utiliza la comunidad de La Plata para llevar a cabo sus actividades. No obstante si en el presente  se tienen problemas con el manejo de los desechos ¿no representa que es un mecanismo con deficiencias? o ¿no se están considerando otras variables en esta alternativa?

A manera de conclusión, de debe reiterar que la baja presencia estatal en el territorio conlleva unos importantes retos para la comunidad de La Plata en materia de organización y gestión de los desechos. Se resalta la concepción del tema en cuestión como un bien público y la importancia que el medio ambiente significa, tanto como un medio para lograr distintos beneficios, como un fin para lograr el bienestar de las generaciones futuras. Los límites que implica el control social en la comunidad, no sólo radican en la falta de recursos que son evidentes en la comunidad, sino en la falta de comunicación y cooperación, que serán únicamente logradas en la medida que cada individuo logre ser responsable y reflexionar sobre la incidencia de sus actos. Esta capacidad de agencia, junto con el debate de lo público en la comunidad, será aquel que construya confianza e implique que no se deban tomar medidas represivas, sino que, mediante el acuerdo social, se pueda establecer y cumplir las buenas prácticas del manejo de los desechos.

Bibliografía

Banco Mundial., P. (1999). Desechos sólidos : sector privado/rellenos sanitarios. Quito: Banco Mundial, Programa de Gestión Urbana.

Barragán Muñoz, J. M. (2010). Semana.com. Recuperado el 6 de septiembre de 2012, de http://www.semana.com/documents/Doc-2079_201071.pdf

Bresser, L., & Cunill, N. (1998). Entre el Estado y el Mercado: lo público no-estatal. BresserPereira.ecn.br, 1-31.

Collazos Peñaloza, H. (s.f.). Disposición final de la basura. En H. Collazos Peñaloza, Residuos Solidos (págs. 112-135). Bogotá: ACODAL.

Garay, L. J. (2002). Repensar a Colombia: hacia un nuevo contrato social. Talleres del Milenio.

Giraldo gomez, E. (1997). Manejo integrado de residuos sólidos municipales. Bogotá: Ministerio del Medio Ambiente.

Hopwood, B. (2005). Sustainable Development: Mapping Different Approaches. Wiley InterScience, 39-49.

Ignacio Pineda, S. (1998). Manejo y Disposición de residuos Solidos Urbanos. Bogotá: Panamericana.

Little, D. (2003). The Paradox of Wealth and Poverty. Cambridge: Westview Press.

Ostrom, E. (2000). Private and Common Property Rights.

Sen, A. (2001). ¿De qué se trata el Desarrollo? En G. Meier, & J. Stiglitz, Fronteras de la economía del desarrollo (págs. 510-515). Washington: Banco MUndia – Alfaomega.

Stiglitz, J. E. (2000). La economía del sector público.

WCED, W. C. (1987). Our Common Future. Oxford University Press: Oxford., 47.

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