Los retos de la gestión en Bahía Málaga

Germán Callejas Cardenas.

Los retos de la gestión en Bahía Málaga

  1. 1.    Introducción

Uramba Bahía Málaga es un área protegida según lo establecido en la resolución 1501 del 04 de agosto de 2010, la cual se encuentra ubicada en la costa Pacífica Colombiana, específicamente en el municipio de Buenaventura, perteneciente al Valle del cauca. Su extensión territorial es de 47.094 hectáreas y limita con el rio San Juan al Norte, la carretera de acceso a la Base Naval de Bahía Málaga al este, al oeste el mar territorial y al sur la costa del Istmo de Pichidó.[1]

Esta es una zona natural mundialmente reconocida entre otros aspectos a destacar por la inmensa diversidad de especies de fauna y flora, continental y marina, realidad en la cual se fundamenta la hipótesis que reconoce a Bahía Málaga como un refugio pleistoceno (De la primera de las dos épocas en que se divide el periodo cuaternario o relacionado con ella[2]), e inscribe el área como parte de los “Hot Spots” de la conservación de la naturaleza a escala planetaria[3]  Su renombre se debe además por ser uno de los sitios de destino de migración estacional de poblaciones de la ballena jorobada que arriba para criar sus ballenatos y con fines reproductivos. Este es el resultado de un trabajo coordinado entre los Parques Nacionales Naturales de Colombia, y cinco consejos comunitarios, entre los que se encuentra el de Bahía Málaga.[4]

“Hasta 1991, el Pacifico Colombiano fue considerado una reserva de territorios baldíos, sin ocupación y sin dueños, básicamente ignorando la presencia de comunidades negras e indígenas”. (Velez, 2009, p. 5) Esta situación había generado grandes inconvenientes, pues al no reconocerse ningún tipo de propiedad, cualquier persona podía entrar a explotar los recursos. Sin embargo, en el artículo transitorio 55 de la constitución de 1991 se reconoció el derecho a la titulación de propiedad colectiva, aunque solo se volvió operativo en la ley 70 de 1993, donde se establecieron los requisitos y procedimientos. Particularmente en el artículo primero de la ley 70 se da como objeto “reconocer a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción, el derecho a la propiedad colectiva” Para concretar esto se crearon consejos comunitarios como máxima autoridad dentro de las comunidades.

El cambio en la titulación y la definición de los derechos de propiedad ha sido un paso al reconocimiento de minorías en el país. Sin embargo y teniendo cuenta que en Colombia existen tres grupos raciales aceptados socialmente (Comunidades indígenas, comunidades afrocolombianas y la comunidad blanca y mestiza) el estado y las políticas derivadas al desarrollo (por lo menos las de más impacto) han estado encaminadas a la comunidad blanca y mestiza. En palabras de Juan de Dios Mosquera, quien tiene el premio “Guachapé de Oro”, y la medalla al mérito por liderazgo afrocolombiano, acerca de los blancos: “Es el grupo dominante en la vida social, portador del proyecto de organización nacional y estatal y difusor de la versión de sociedad y cultura europea implantada desde la colonia hasta hoy en el país” (Mosquera, 2000).  El problema nace en que la concepción de vida europea no contemplaba, hasta la constitución del 91, una nación multiétnica y pluricultural, por tanto el proceso de desarrollo e inclusión de las demás razas ha sido lento y tiene muchas falencias. La falta de presencia y ejecución de políticas del Estado es solo uno de los desafíos que  se tiene en la comunidad afrocolombiana y en particular en  Bahía Málaga para su propia gestión.

Aunque la Ley 70 fue concebida principalmente como medio de reconocimiento territorial, contempla otros factores para el desarrollo de las sociedades negras, como por ejemplo la educación.  Dado que el artículo 32 de esta ley promueve que: “el Estado colombiano debe reconocer y garantizar a las comunidades negras el derecho a un proceso educativo acorde con sus necesidades y aspiraciones etnoculturales”  el propósito de este trabajo se centra en analizar los retos que enfrenta Bahia Malaga en el desarrollo de sus comunidades particularmente en el campo de la educación.

Para entender la problemática de la gestión  en la educación en Bahía Málaga se recurrió a 4 entrevistas a los habitantes de la comunidad de La plata. En primera instancia se consultó a Saúl, uno de los líderes de la comunidad para reconocer lo que los propios habitantes consideran los retos más claros.  Se reconocieron 7 puntos clave en la entrevista[5]: La educación, los recursos naturales, la falta de presencia del Estado, la pérdida del aspecto cultural, el saneamiento básico, la disponibilidad de centros de salud y la falta de acceso al mercado financiero. Con respecto a eso se eligió uno de los retos para ahondar en su estudio.

  1. 2.    El reto de la educación

La educación ha demostrado ser la forma en que se tiene que sostener el desarrollo de las sociedades, porqué solo por medio del conocimiento y la adaptación del mismo a la situación de cada comunidad será posible un verdadero desarrollo. Parafraseando a Amartya Sen, la educación es el generador de oportunidades sociales y estas a su vez son las generadoras de la libertad como medio y  fin del desarrollo de una economía. (Sen, 2001)

Dentro del reto de la educación se reconocieron así mismo problemas más específicos; no existe un sistema educativo completamente estructurado , es decir los estudiantes tienen un ausentismo alto, solo hay dos salones de clase, en donde estudian 5 grados en un solo salón y 4 grados en el otro, no existe un apoyo ni estatal ni privado hacia la educación (No hay subsidios a los útiles escolares por ejemplo), existen 2 profesores para 9 cursos y porqué la educación solo llega hasta el grado noveno. Estos serán considerados los sub retos.

2.1  Analfabetismo

Teniendo clara la situación en Bahía Málaga y  la importancia de la educación en el desarrollo de las sociedades y de estas comunidades en particular, se tratará de dar un breve repaso de las problemáticas que esto implica. Según Saúl, líder de la comunidad,  la tasa de analfabetismo esta alrededor del 12% que comparándolo con el 6,07% del total de la población para el 2010 (DANE) es preocupante. Vale recalcar que el analfabetismo afecta también la generación de ingresos y el valor que se le da a la educación de los hijos. “Un padre iletrado no valora que su hijo vaya al colegio” (Redacción Vivir, 2011). Esto implica que las personas que no saben leer y escribir tengan una desventaja significativa y no pueden aplicar a trabajos que generen más allá de un mínimo.

2.2 Ausentismo y modelo de educación.

Según Wiston Castro, profesor nombrado por el gobierno para dictar en secundaria (Grado sexto a noveno) en una entrevista comenta: “Se trata de hacer lo mejor pero es complicado”. Se refiere por supuesto a las instalaciones, a los equipos y a la situación que tiene en su diario vivir. Por ejemplo el calcula  que la tasa de ausentismo es de 7,8% y  explica: “ Lo que pasa es que desde los 10 años los hombres ya pueden trabajar y tienen que elegir entre generar ingresos o estudiar, a lo que los papás tratan de inclinar a lo segundo”. El profesor además sostiene que el problema  de esta elección se podría solucionar si el sistema educativo brindara también una comida al día como se hace en Bogotá con el proyecto “mogolla”, que consiste en brindar una mogolla y un vaso de leche a los niños que asisten a colegios públicos. En cuanto a la educación impartida, el profesor entiende la complejidad de la tarea para la cual fue encomendado: “Hubo un tiempo donde había 4 profesores, uno para cada materia, sin embargo los reubicaron porqué se exigen 24 estudiantes por cada profesor, entonces el que se dicte hasta noveno grado es un arma de doble filo”. Con 4 profesores se podía lograr lo que se conoce como la metodología de escuela nueva post-primaria que se basa en 4 materias para un aprendizaje enfocado, las 4 son: español, matemáticas, ciencias sociales y ciencias naturales. Esta metodología si bien nació desde una percepción de la educación rural, es una forma de enseñanza que fue concebida en los 70 en Colombia, por tanto necesita una modernización.  Winston asevera: “Con 2 profesores se consigue el doble de trabajo y la mitad de los resultados”. En cuanto que es un arma de doble filo, el profesor se refiere a que en cierto modo los salones son más cómodos para trabajar porque el aprendizaje se vuelve más personalizado, pero el hecho de que solo se dicte hasta noveno implica que los que terminen el curso tengan que ir hasta Buenaventura para poder terminar su bachillerato. Esto implica muchas veces que las familias los acompañen y que si tiene hermanos no sea un reducción de 1 sino de 3, con lo que recortan personal (profesores) y genera menos incentivos educarse en la Isla. La educación de una segunda lengua, en particular el inglés, es casi nulo, los profesores son conscientes de la importancia y Winston dice que sabe “a Little” y que eso es lo que le puede enseñar a sus estudiantes.

2.3 La lectura y la etnoeducación

El profesor es enfático al decir que otro gran problema de la educación es la cultura propia: “Nosotros los afrodecendientes tendemos a la preferencia de la cultura oral sobre la escrita, lo que a mi parecer puede distorsionar las cosas, sin embargo eso hace también que seamos reacios a leer y no aprendamos de nosotros mismos”.  El desafío entonces no solo se convierte en la falta de lectura sino en la aseveración de que el programa de educación no está especificado para recalcar los valores culturales de las comunidades negras. Es decir no existe etnoeducación como medida de inclusión de las comunidades negras a la Sociedad colombiana. Al respecto, la corte constitucional –en sentencia 1996- dice: “la Ley 70 –de comunidades negras- se propone integrar dicho grupo humano a la sociedad de una manera más plena.  Adicionalmente, el Articulo 39 de la ley 70 establece que: “El estado velara para que en el sistema nacional educativo se conozca y se difunda el conocimiento de las prácticas culturales propias de las comunidades negras y sus aportes a la historia y a la cultura colombiana, a fin de que ofrezcan una información equitativa y formativa de las sociedad y culturas de esta comunidades.

En las áreas de sociales de los diferentes niveles educativos se incluirá la cátedra de estudios afrocolombianos conforme con los currículos correspondientes. “

Al respecto Juan del Dios Mosquera asevera: “Ojala que la ley General de educación -115 de 1994- no sea desvirtuada por el etnocentrismo de los funcionarios encargados de su implementación. (Mosquera, 2000)

A propósito de la ley 70, el artículo 56 establece que: “La educación en los grupos étnicos está orientada por los principios y fines generales de la educación establecidos en la presente ley y tendrá en cuanta además los criterios de integridad, interculturalidad, diversidad lingüística, participación comunitaria, flexibilidad y progresividad. Tendrá como finalidad los procesos de identidad, conocimiento, socialización, protección y uso adecuado de la naturaleza, sistemas y prácticas comunitarias de organización, uso de las lenguas vernáculas, formación docente e investigación en todos los campos de la cultura.”

Por tanto es sumamente importante homogeneizar el sistema educativo a través de la etnoeducación. “La etnoeducación es una estrategia estatal y comunitaria que permite a las etnias afrocolombianas ejercer su derecho a la diferenciación positiva en la prestación  del servicio educativo, en cumplimiento de los mandatos de la constitución política, la ley general de la educación y la ley 70 de 1993. (Angulo, 1999, p. 335)

“La tarea etnoeducativa es uno de los retos más exigentes que tenemos los colombianos en los próximos años. Debemos superar el crimen que se ha venido cometiendo de negarlo a los colombianos el derecho a descubrir y reconocer su Africanidad y Afrocolombianidad. Cada colombiano y la Nación en su conjunto, tenemos el derecho a comprender y asumir nuestra Afrocolombianidad como un patrimonio histórico y cultural inalienable e irrenunciable, que llevamos dentro de nosotros mimos y ejercemos en todas las facetas y esferas de la sociedad colombiana, indistintamente del querer personal o del color de piel.” (Mosquera, 2000, p. 64)

El objetivo primordial de la etnoeducación es entonces propiciar el conocimiento y la comprensión de las diferencias étnicas y culturales de los diferentes grupos humanos que integran la nación. Para lograrlo, es necesario enaltecer los valores históricos, etnológicos, culturales, productivos y ecológicos, y el aporte de los africanos y sus descendientes en la construcción y desarrollo en todas las esferas de la sociedad, a través de todos los medios y en especial, los sistemas educativos y culturales.

Por todo lo anterior, es preocupante que un programa tan importante como el de la etnoeducación para las comunidades negras carezca – según Juan de Dios Mosquera- de fundamentos científicos, personal competente y recursos presupuestales, y peor aún, que sus propuestas no esté siendo integradas a la política educativa nacional en forma integral.

2.4 Infraestructura.

Por último y no menos importante, está la situación de las aulas de clase y de su equipamiento. La implementación y la construcción de la escuela se encuentran todavía en proceso, ayudas como la de la señora Diana Inestrosa, directora de una sonrisa para el niño rural han sido vitales, pero no suficientes. Han sido vitales, en el sentido que han logrado consolidar la base por medio de donaciones de instrumentos de suma importancia como la materia prima de las bibliotecas, los libros. Se podría considerar a la fundación sonrisa para el niño rural como una organización pública no estatal pues esta organización provee a la comunidad un servicio público, enfatizando en la educación. En un sentido estricto se considera público no estatal a “las organizaciones que están formadas por grupos de ciudadanos en la sociedad civil, originalmente privadas, pero cuya actuación ocurre como una ampliación de una esfera social- publica, y cuyo funcionamiento, en términos colectivos, se caracteriza por una racionalidad extra-mercantil, extracorportativa y extra-partidaria” (Franco, 1997 :115-116). El colegio no cuenta con un computador y aunque se dictan clases de informática, son teoría pura  con solo  1 hora de aplicación a la semana para los alumnos más sobresalientes en el computador que posee Eco manglar, el proyecto de ecoturismo dirigido por Santiago, hermano de Saúl. Para concluir Winston termina asegurando que en realidad los problemas de la educación en un principio se podrían solucionar con apoyo monetario y del estado, pero que el resultado no sería solo la mejora en la educación sino en todo el ámbito coyuntural de la comunidad, en concreto: “Los problemas de agua potable, saneamiento básico, energía constante, se podrían solucionar con una educación mucho más estructurada y firme, una enfocada a los negocios. Yo me pongo a pensar que hacen tantas personas con maestrías en las ciudades, donde ni siquiera les pagan lo que merecen y su aporte es apenas marginal. Es acá donde serían valiosos, donde son necesarios.”

  1. 3.    Conclusiones.

La titulación colectiva por medio de la ley 70 reguló los estatutos necesarios para el desarrollo íntegro de las comunidades negras, sin embargo, el hecho de que el etnocentrismo ha sobrevalorado la identidad hispanoamericana con sus raíces grecorromanas y subvalorado las identidades africanas, ademas de las notables falencias estatales y la dificultad de acceso dadas sus caracteristicas geograficas hacen que cuando se intente llevar a la practica, el vacío que dejan las políticas intervencionistas sea muy grande y eso se ve refejado en la gestiòn de la educaciòn. En un sentido más amplio, el pasar de una constitución de derecho, donde se promueve la igualdad de los individuos frente a la ley, a un Estado social de derecho, en el que se reconocen derechos y deberes para situaciones diferenciadas  que son abordadas como tal, no ha sido llevado a cabo en su totalidad.  “El estado social de derecho se esfuerza en la realización de los derechos sociales fundamentales, entre ellos la alimentación, la vivienda, la educación, la salud, el trabajo y la seguridad social.” (O´Donnel, 2007), verbigracia esto no se ha alcanzado y muestra de esto es la educación en bahía Málaga.

Aunque en un principio se podría relegar toda la culpa hacia el Estado, valdría la pena analizar otros actores, que si bien no están primeros en la línea jerárquica de quien debe actuar en la búsqueda de la igualdad social tienen un peso muy importante en el desarrollo de la sociedad. Los consejos comunitarios, aunque poco abarcados en el trabajo es el actor más relevante en los retos que enfrenta bahía Málaga en la gestión de la educación. Es importante reconocerlos como gestores de lo público por varias razones; la primera es que actúan como una organización público estatal, en el sentido que son avalados por la ley y buscan el bien público. La segunda es porque los consejos comunitarios son el medio por el cual los habitantes logran obtener mecanismos legales para proteger y ejercer autoridad en su territorio fomentando asimismo una forma de autogobierno, en donde los consejos comunitarios son la cúpula más alta.

Según el artículo 50 de la ley 70 son funciones de los consejos comunitarios: “delimitar y asignar áreas al interior de las tierras adjudicadas; velar por la conservación y protección de los derechos de la propiedad colectiva, la preservación de la identidad cultural, el aprovechamiento y la conservación de los recursos naturales; escoger al representante legal de la respectiva comunidad en cuanto persona jurídica, y hacer amigables componedores en los conflictos internos factibles de conciliación.” Empero la realidad que se puede observar es que los consejos comunitarios han centrado sus energías en lo que concierne a la conservación de recursos creando planes de manejo, en donde no existe claridad de lo que se debe llevar a cabo para el desarrollo en la educación, ni siquiera cuando la ley promueve la preservación de la identidad cultural y esto se puede conseguir por medio de la educación.

La realidad de la situación que enfrenta la gestión de la educación en Bahía Málaga es que hacen falta actores más diligentes, porque si existen. Falta un nodo que conecte las necesidades de la población con los consejos comunitarios y estos a su vez con el gobierno o con un ente competente que pueda suplir las necesidades en educación que tiene la sociedad. Se necesita una verdadera educación en y para la paz que reconozca y respete, promueva y desarrolle la diversidad étnica como fundamento del patrimonio histórico y cultural de la nación, y que ayude a hacer realidad el mito de la democracia racial, en donde no solo los blancos tengan poder, para que por fin el hombre negro sea considerado como ciudadano, “como agente social, esencial en la consignación, la renovación y el desarrollo de la sociedad”. (Garay, 2000)

Por otra parte, en palabras de Alberto Angulo; “teniendo en cuenta que, históricamente, los descendientes indígenas y africanos han sido segregados y deshumanizados por el grupo racial- y social- dominante, es necesario que el Ministerio de Educación promueva y divulgue programas pedagógicos multiétnicos tendientes a construir puentes de convivencia que permitan a los intolerantes cruzar el estrecho del racismo. Programas educativos en los que el hombre indígena y negro sean también líderes y no simples seguidores, para que estos grupos excluidos  puedan desarrollar su personalidad con dignidad dentro de un entorno espiritual, libre de violencia sicológica, que garantice la formación de una conciencia individual y colectiva de su identidad nacional.” (Angulo, 1999, p. 333)

Partiendo de la educación como base del desarrollo se pueden tener proyectos interesantes que desemboquen en nuevas formas de percibir la comunidad y que sirvan como medio y fin de su libertad, en términos de Sen. De la educación, el ecoturismo, del ecoturismo el desarrollo económico, del desarrollo económico el anhelado desarrollo social. Vale la pena recalcar que si bien la educación se podría considerar universal tiene que estar ajustada al contexto especial de cada región, con lo cual en ningún momento se pregona un modelo de educación universal, sino diferenciado positivamente, esto por medio de la etnoeducación, la cual se ha explicado anteriormente.

Una de las quejas más constantes, ya nombrada, en el desarrollo de la educación es la poca, casi nula, ayuda estatal. Una posible solución está planteada en los modelos de alianzas público-privadas. Benavides y Vives en su texto plantean una escala en donde según parámetros como el proyecto, el contexto local y la situación financiera se pueda ejercer un proyecto (Vivez, 2005). Lo que no se tiene en cuenta es que el proyecto no tiene que ser para generar ingresos, por lo menos no los que se conocen como renta capitalista y el actor no necesariamente tiene que ser estatal ni privado, estas iniciativas pueden nacer de la comunidad. Sin embargo, “el nivel educativo si contribuye a que los individuos obtengan mayores ingresos, se promocionen más rápido y consigan mejores empleos, dado que la educación proporciona al trabajador un mayor control en términos de autonomía, de trabajo no rutinario, de influencia en las decisiones importantes, etc”. (Blanchflower, 1993)

Como se había nombrado anteriormente, no necesariamente es el Estado el único actor quien debe adjudicarse una problemática en particular, siendo Bahía Málaga una sociedad donde lo colectivo prevalece, el problema real está en la información. Existen varias instituciones que se dedican a la gestión de lo público desde lo privado y quienes financian proyectos de ejecución con fines sociales. Para el caso de educación se puede remitir al Banco interamericano de Desarrollo quien ha financiado muchos proyectos entre los que se destacan la promoción educativa. Siendo la educación un proceso multidimensional, la capacitación de mujeres de bajos ingresos es un buen modelo a seguir. El programa tenía como fin estableces las metas, acciones específicas, costos y necesidades de financiamiento a un programa orientado a la adquisición de habilidades productivas para mujeres de bajos ingresos. Siendo la educación un tema susceptible en Bahía Málaga valdría la pena analizar este proyecto para ver la compatibilidad que tiene con la comunidad. A priori se puede decir que una capacitación canalizada a las necesidades propias de las mujeres que recogen piangua, seria de vital utilidad, para que los ingresos del trabajo del que deviene su manutención no se queden estancados en la recolección y no se pierda la plusvalía que sí ganan los intermediarios quienes comercian la piangua a países como Ecuador.

Programas como el de apoyo integral al desarrollo temprano encontraron en el BID un financiamiento del 40% de los recursos en un modelo que quería incentivar la educación por medio de ayudas fuera del aula (BID, 2012). He ahí una posible solución. La falta de intermediación entre quienes pueden ayudar y los que necesitan ayuda es posiblemente la razón del estancamiento en la educación a la espera de ayudas estatales, que se pueden dilatar entre promesas políticas y mal manejo de los recursos del Estado.  Para los programas de apoyo a proyectos con fines sociales, es fundamental reconocer el papel que tienen los consejos comunitarios como ente dirigente de las comunidades. Las posibles soluciones  que se presentaron anteriormente no descartan ni cohíbe la participación de los CC en la educación, pero si tiene presente las dificultades que como ente dirigente, presenta. No se extingue la actuación de los CC en el tema de educación, pero se trata de mostrar, intuitivamente, como un punto de conexión en la información necesaria para el desarrollo de las comunidades en el ámbito de la educación.  En particular se cree que: “La permanente construcción de lo público y lo privado en el mundo moderno, el desarrollo de la ciudadanía y de la sociedad civil en un contexto de civilidad con tolerancia y solidaridad, y la democratización incluyente y deliberativa de vida social en todas y cada una de sus instancias de deliberación/ acción, constituyen en su conjunto un único e inseparable proceso de cambio- transformación de la sociedad” (Garay, 2000) en los cuales los actores de la gestión en el campo de educación no deben ser solo el Estado o los CC, sino una combinación de líderes de toda la comunidad en busca de la consecución de sus objetivos, pues los resultados en temas como la educación no se pueden dar con solo ente exteriores, sino que debe vincularse a todos los engranajes que hacen que la comunidad se mueva y funcione. Solo si se genera el cambio en la sociedad y se les concientiza de que son ellos los encargados del cambio y de sus efectos se puede entonces generar un cambio permanente.

“Las negritudes crecen en nuestro continente, si bien parecen adormiladas o indiferentes, no por ello se intuya que carezan de valores culturales; son manifiestos y habran de multiplicarse pródigamente cuando las condiciones sean propicias para esta diáspora simbiotizada con las demás etnias americanas.” (Angulo, 1999)  A modo de conclusión vale la pena reconocer que aunque una de las políticas fundamentales de la Ley 70 contiene a la etnoeducación Afrocolombiana como política educativa estatal, y la promoción del acceso de la juventud afrocolombiano a la educación tecnológica y universitaria, y a través de cupos especiales y un Fondo de créditos condonables, la falta de presencia del estado no debe ser un impedimento para el desarrollo de la educación en sectores como Bahía Málaga. En palabras de César Gavira, Expresidente de la Republica: “Debemos darnos unas instituciones (No necesariamente estatales) que correspondan a los anhelos y a las aspiraciones del pueblo Colombiano, que resuelvan problemas ancestrales, que le den cabildo y expresión a sectores de la vida Colombiana que por décadas o por centurias han sido marginados de la vida de la Nación. Es el caso específico de las Comunidades Negras, a quienes la sociedad colombiana sometió al abandono, al marginamiento, al desconocimiento de sus derechos, y nunca quiso reconocer sus particulares condiciones. Y las Comunidades Negras, abnegadamente, por décadas y décadas, fueron dejando pasar esa situación de indiferencia e injusticia”.[6]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Velez, M. A. (2009). Titulación colectiva en el Pacifico Colombiano: Manejo del territorio y los recursos naturales. Bogotá: Editorial Uniandes.

Mosquera, J. d. (2000). Las comunidades negras de Colombia hacia el siglo XXI. Bogotá: Docentes Editores.

Sen, A. (2001). Fronteras de la economia del desarrollo: El futuro en perspectiva. Washington: Alfaomega.

DANE. (s.f.). http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/calidad_vida/cp_ECV_2010.pdf. Recuperado el 11 de Octubre de 2012

Redacción Vivir. (9 de Septiembre de 2011). Colombia: 1’672.000 analfabetas. El espectador , pág. 12.

Angulo, A. (1999). Moros en la costa; vivencia afrocolombiana en la cultura colectiva. Bogotá: Docentes Editores.

O´Donnel, G. (2007). Hacia un Estado de y para la democracia. Bogotá: Editorial Academicos.

Garay, J. L. (2000). Repensar a Colombia. Bogotá: Talleres del milenio.

Vivez, B. &. (2005). Public-private partnerships from plain vanilla to local flavors. Washington: Review.

Blanchflower, D. (1993). Entrepreneurship. London: Centre for Economic Performance.

BID. (11 de Octubre de 2012). http://www.iadb.org/es/proyectos/project-information-page,1303.html?id=EC-L1107.

Cañas, C. O. (2008). Caracterizació espacial y funcional de Bahía Málaga. Santago de Cali: Universidad del Valle.

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